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25 Septiembre 2010

EL JEFE DEL ESPIONAJE MILITAR QUE SUPO CON ANTELACIÓN DEL CRIMEN DE JAIME GUZMÁN

General (R) Hernán Ramírez Rurange

El ex director de inteligencia y creador de la "unidad especial" que sacó a militares de Chile para evitar la acción de la justicia a principios de los 90, fue condenado por el asesinato del químico de la DINA Eugenio Berríos el pasado 10 de septiembre. Su nombre apareció en la investigación por la muerte del senador UDI, luego que el ex ministro Cuadra dijera que en 1991 un miembro del alto mando del Ejército le informó que Guzmán estaba en la mira del FPMR, unos días antes que fuera asesinado.

Fue un hombre con poder y muy cercano a Pinochet. De hecho, es posible verlo en fotografías de los años 80 junto al ex dictador, con esa mirada impenetrable, fría, distante y concentrada con la que los edecanes desempeñan su labor. Fue un hombre "confiable y de confianza", como se le llama en la jerga militar a un subalterno que practica la gélida reserva y cumple órdenes sin dudar. Acompañó a Pinochet en muchos viajes, ocupó cargos políticos y hasta cometió graves delitos para proteger al Ejército de principios de los 90, cuando el gobierno de Patricio Aylwin iniciaba una cruzada para enjuiciar a los militares que habían participado en violaciones de Derechos Humanos. Incluso, no trepidó en usar todos los recursos de la institución y los contactos con los servicios de inteligencia sudamericanos y europeos para llevar a cabo esa misión.

Así es el general en retiro Hernán Ramírez Rurange. Un militar de otro tiempo que volvió al presente desde un pasado cercano, con toda su carga de secretos. Y como una sombra reveló que, cuando fue director de inteligencia en 1991, supo con antelación que el Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) quería asesinar al entonces senador de la UDI Jaime Guzmán.

La telaraña de Cuadra

Su nombre apareció hace algunas semanas, luego que el ex ministro de la dictadura, Francisco Javier Cuadra, revelara que general (R) Jorge Ballerino -a la sazón jefe del comité asesor de Pinochet- lo llamó porque el grupo de ultraizquierda también lo tenía como objetivo a eliminar. El dato, lo canalizó precisamente Ramírez Rurange.

Las palabras de Cuadra aparecen en el contexto del caso que sustancia el ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, Mario Carroza, con posterioridad a la entrevista otorgada a Chilevisión por Mauricio Hernández Norambuena -comandante "Ramiro"- recluido en una cárcel brasileña por el secuestro del empresario Washington Oliveto. Hernández Norambuena, condenado en Chile a presidio perpetuo por el homicidio del ex parlamentario y por el secuestro de Cristián Edwards -hijo de Agustín, dueño de El Mercurio-, aseguró que la decisión de terminar con la vida del ideólogo de la UDI, fue tomada por la jerarquía del FPMR. Involucró con ello al jefe de la organización, Galvarino Apablaza -comandante "Salvador"- quien se halla en Argentina esperando asilo político, luego que la Suprema de ese país aprobara su extradición, en el marco de la misma causa. También vinculó al ex comandante del Frente, Enrique Villanueva Molina, como uno de los conocedores del hecho, imputándole haber sido agente de la Dirección de Seguridad Pública -conocida como "La Oficina"- y haber operado para desarticular al grupo subversivo. Hay que recordar que Ramiro se fugó de Chile en 1996, cuando la dirección del FPMR lo rescató de la Cárcel de Alta Seguridad, en una espectacular evasión en helicóptero.

Todo lo anterior, instaló al Ejército en medio de la decisión política del gremialismo por aclarar el papel de los gobiernos de Aylwin y Frei, en el ocultamiento de información a la justicia sobre el crimen, y a Ramírez Rurange como el nexo necesario para el encadenamiento de una verdad procesal, que el abogado de la familia Guzmán, Luis Hermosilla, busca probar en el expediente.

Los principiantes

El ministro Carroza arraigó a Villanueva Molina. Lo citó a declarar y buscará enlazar los dichos de Norambuena con los de Ballerino y Ramírez Rurange, pero al mismo tiempo, puede abrir una caja de pandora sobre la infiltración en el Frente por parte del Ejército y la CNI. Carroza conoce al dedillo este hecho. Lo sabe porque junto al caso Guzmán, sustancia el proceso por la desaparición de cinco ex militares del FPMR en 1987, asesinados en represalia por el secuestro del coronel del Ejército Carlos Carreño, ocurrido el mismo año. Y este último, en una reciente declaración, ante Carroza, al menos los deslizó. Ramírez Rurange ordenaría otra operación de encubrimiento, la que le fue mandatada directamente por Pinochet: sacar de Chile al ex químico de la DINA, Eugenio Berríos Sagredo, quien estaba citado en el caso Letelier y se temía que revelara la creación de venenos del organismo dirigido por el general (R) Manuel Contreras desde 1973 a 1977. Si bien es cierto Ramírez Rurange no tiene relación en los dos casos anteriores, conoce de sobra el espionaje a los grupos de izquierda. El 23 de abril de 1991, 22 días después del homicidio del parlamentario UDI -ocurrido en el Campus Oriente de la Universidad Católica, donde impartía clases- un hecho dejó al ex oficial al descubierto. La historia comenzó cuando el militante comunista Álvaro de la Fuente, llegó al diario La Época. La información que traía no era menor: había sido informante de la CNI y ahora de la Dirección de Inteligencia del Ejército (DINE), usando la "identidad operativa" de "Max". El periódico, dirigido entonces por el periodista Ascanio Cavallo, se dio a la misión de probar los hechos por más de dos meses. Fue así como De la Fuente acordó un "punto" de reunión con sus dos agentes de control, "Charly" y "Pepe". El encuentro se realizó en el centro de Santiago y fue registrado por un fotógrafo del medio.

El 3 de julio de 1991 un titular sacudió al gobierno de la Concertación: "Informante revela espionaje de DINE al gobierno". Los agentes de Ramírez Rurange, habían caído en una trampa de principiantes y La Moneda se enfrentaba a un escenario complejo, a pocos meses del crimen de Guzmán y de la radicalización de las acciones del FPMR. El entonces ministro de Defensa, Patricio Rojas -investigado actualmente por la corrupción en la compra de aviones Mirage- se dio a la tarea de saber quiénes eran los agentes. Finalmente, La Época publicó el 26 de julio que uno de los militares era el sargento Carlos Kram Soto. Pero el destino de Ramírez Rurange volvió a coincidir con el de Ballerino. Este último, en una cita reservada con los periodistas que cubrían el caso, les indicó que Charly, Pepe y el capitán a cargo, serían sancionados y cambiados de la DINE. Si bien Ramírez Rurange quedó cuestionado al interior del Ejército, Pinochet lo ascendió a un cargo superior: jefe de la guarnición de Santiago. Sin duda una demostración de poder. El espionaje político no sólo afectaba a los dirigentes de la Concertación y la izquierda, sino también al entonces jefe de Investigaciones, el general en retiro del Ejército, Horacio Toro que estaba dedicado por esos días, a buscar a los responsables del crimen de Guzmán.

El servicio secreto

Pero Ramírez Rurange guardaba entonces otro secreto. Había iniciado la denominada "Operación Silencio" o "control de bajas", como se le llamaba eufemísticamente en la DINE, porque en abril de 1991, usando la estructura del Servicio Secreto de Espionaje (SSE) del Ejército, sacó de Chile al ex agente de la CNI, Luis Arturo Sanhueza Ros.

Sanhueza Ros estaba en la mira de la justicia por su participación en la Operación Albania, un montaje de dicho servicio represivo que terminó con la vida de 12 frentistas en distintos lugares de Santiago en junio de 1987. Además, aparecía como uno de los autores del crimen del empresario Aurelio Sichel, ocurrido en 1989, relacionado con la financiera ilegal que funcionaba al interior del Ejército, "La Cutufa" y el asesinato del vocero del MIR, Jecar Neghme en 1989. Sanhueza Ros fue llevado hasta un hotel institucional, el Kon-Tiki, hasta donde llegó el jefe del SSE, el entonces coronel Francisco Maximiliano Ferrer Lima. Ferrer Lima, conocido en la comunidad como Carlos Frez Ramos. El SSE funcionaba en ese entonces en una oficina ubicada en Agustinas con Teatinos, frente al Hotel Carrera y a un costado del diario La Nación. El ahora ex oficial, condenado por varios casos de derechos humanos cumpliendo condena en Punta Peuco, no estaba de acuerdo en usar la estructura que durante años logró armar el SSE en los países vecinos y Europa, con el fin de esconder a Sanhueza Ros. Pero Ferrer Lima, otro hombre "confiable y de confianza" de Pinochet, finalmente cumplió la orden que le dio Ramírez Rurange.

Llegó hasta el hotel e instruyó a Sanhueza Ros respecto de cómo se ejecutaría la operación para ponerlo en un avión con destino a Argentina. Para ello, Ferrer Lima contactó al "abuelo" o José Antonio, el agente "residente" del SSE en Buenos Aires por más de 20 años, Carlos Narea González. Ex esposo de la hermana de la cantante "Sonia La Única", Narea González llegó hasta el aeropuerto de Santiago, mientras Ferrer Lima montaba un dispositivo en el terminal aéreo y preparaba el salón VIP para que Narea González y Sanhueza Ros se conocieran. Se temía que este último fuera detenido por Investigaciones, pero nada ocurrió y Ferrer Lima le informó a Ramírez Rurange del éxito de la misión. Entonces, las relaciones de Pinochet con el gobierno no iban por el mejor camino. A mediados de 1991 la Suprema nombró al ministro Adolfo Bañados para investigar el homicidio del ex canciller Orlando Letelier, ocurrido en septiembre de 1976 en Washington -Estados Unidos-, a manos de la DINA. Para evitar problemas a la institución, Ramírez Rurange conformó la llamada "Unidad Especial". Se trataba de un grupo dedicado a esconder,  controlar y llevar el sueldo a Sanhueza, quien luego de una corta estadía en el departamento que tenía Narea González en Buenos Aires, se dirigió al sur de Argentina, donde regentaba un kiosko. Ramírez Rurange designó entonces a los oficiales Arturo Silva Valdés, el hombre que actuaba como avanzada de Pinochet para cualquier viaje que realizara el extranjero, como el jefe del grupo, para cumplir el cometido. Lo que Ramírez Rurange no sabía es que a estos hombres se los encontraría en la cárcel años más tarde.

El abuelo

Así llegó septiembre de 1991 y la Unidad Especial sacó de Chile al entonces mayor Carlos Herrera Jiménez. Este último estaba acusado como autor del crimen del militante DC, Mario Fernández, ocurrido en 1984 en La Serena y bajo el mismo cargo en el homicidio del líder sindical Tucapel Jiménez en 1982, hecho por el que actualmente cumple una condena a presidio perpetuo en Punta Peuco. No obstante, Ramírez Rurange ordenaría otra operación de encubrimiento, la que le fue mandatada directamente por Pinochet: sacar de Chile al ex químico de la DINA, Eugenio Berríos Sagredo, quien estaba citado en el caso Letelier y se temía que revelara la creación de venenos del organismo dirigido por el general (R) Manuel Contreras desde 1973 a 1977. Berríos abandonó Chile con identidad falsa y con todos los recursos del Ejército fue llevado a Buenos Aires, y luego instalado en Uruguay, donde también estaba Herrera Jiménez. Lo que Ramírez Rurange no podía prever en 1991, es que el 10 de septiembre de 2010 -19 años más tarde-, justo en momentos en que su nombre apareció en el caso Guzmán, el ministro Alejandro Madrid lo condenaría a cinco años y un día como autor de secuestro y tres años como autor de asociación ilícita junto a los otros miembros de la "Unidad Especial" por el homicidio de Berríos, quien fue hallado en 1995, en un balneario cercano a Montevideo, Uruguay, enterrado boca abajo -como se hacía en la antigüedad con los traidores- con dos tiros en la nuca.

Pero Ramírez Rurange también fue interrogado en el proceso por la muerte de Eduardo Frei Montalva ocurrida en 1982, cuando precisamente era el edecán de Pinochet. El juez Madrid lo indagó respecto a dos operaciones secretas, una de ellas llamada "Olimpo" y otra "Yngecto", respecto de las cuales existen sospechas que pudieron haber sido el inicio de la producción de toxinas que siete años más tarde terminaron con la vida de Frei. Ramírez Rurange dijo que la primera "se trató de algo meramente militar y de seguridad nacional, mientras que la segunda, me parece, que puede ser de contraespionaje".

Ligazones

En el Ejército, actualmente, existe preocupación y molestia, debido a que se involucró a la institución en un caso virtualmente olvidado e incluyó a militares que cometieron graves delitos, hecho que pone ruido en la campaña de mejoramiento de su imagen "que nos ha costado mucho potenciar", dice un general del alto mando.

Lo cierto es que más allá de lo que se diga privadamente, el caso Guzmán volvió a tomar nuevos aires. Sin embargo, la investigación enfrenta dificultades para  llegar a puerto. La primera es que existe una posibilidad de que Galvarino Apablaza, no sea extraditado desde Argentina. También, y más allá de las intenciones del gremialismo, puede que Hernández Norambuena tampoco sea enviado a Chile para que enfrente la justicia. Lo anterior, porque cumple una condena de 30 años, inferior al presidio perpetuo al que fue sancionado por el crimen de Guzmán. Sólo surge una duda, si Ramírez Rurange le informó a Ballerino lo que sabía del posible atentado del FPMR ¿por qué este último no entregó la información por los canales habituales? Si bien la respuesta está en manos del ministro Carroza, la reciente entrevista otorgada a El Mostrador por el ex comandante del FPMR, Enrique Villanueva Molina,  podría ser un elemento que asociara la muerte de Guzmán a los militares de la época.

Ni Carroza ni la UDI tienen un trabajo sencillo por delante, sobre todo porque han transcurrido casi 20 años desde que el Frente mató a Guzmán y porque en el expediente muchas de las diligencias que fueron hechas en su momento no entregaron los antecedentes para demostrar el supuesto encubrimiento de los agentes de La Oficina, Investigaciones y de los gobierno de Aylwin y Frei. Si bien la reescritura del caso Guzmán recién comienza, lo cierto es que Ramírez Rurange cayó en la telaraña que tejió Hernández Norambuena y continuó Cuadra. Y de esos entramados, a veces, es difícil zafarse.

 

 

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Benjamín Rivera

Benjamín Rivera dijo

Hola, al parecer este general también estaría involucrado en el crimen del senador Guzmán.... de a poco el naipe se les va aderribar al otro lado y varios a su vez, y no lo a los que están involucrados... adios..

25 Septiembre 2010 | 07:37 PM

El FPMR no inventó la violencia. Las clases dominantes, históricamente, han resuelto con violencia los avances populares.Cuando Allende triunfa en las urnas, inmediatamente se comete un atentado fascista contra el propio Comandante en Jefe del Ejército

El FPMR no inventó la violencia. Las clases dominantes, históricamente, han resuelto con violencia los avances populares.Cuando Allende triunfa en las urnas, inmediatamente se comete un atentado fascista contra el propio Comandante en Jefe del Ejército dijo

"La grandeza de la lucha revolucionaria es que permite pasar por sobre las contradicciones, los egoísmos y los riesgos; de ahí el desprecio a la muerte por una causa noble"

Comandante Raúl Pellegrín, "Rodrigo", “José Miguel” o “Benjamín”, 1987. Un año después su cuerpo torturado por agentes de la dictadura militar fue encontrado en el río Tinguiririca luego de haber encabezado personalmente la toma de la localidad de Los Queñes, VII Región de Chile.

El primero de septiembre de 2010, como parte de una evidente maniobra política de alto vuelo, fue revelado en Chilevisión (canal de Sebastián Piñera) un reportaje donde Mauricio Hernández Norambuena, el Comandante Ramiro, prisionero en el penal de Catanduvas en Brasil por el plagio de Washington Olivetto, se refiere a una serie de eventos asociados a la muerte del artífice de la Constitución del 80, Jaime Guzmán en 1991. En sus declaraciones, Mauricio Hernández involucra en el hecho a altos personeros del primer gobierno de la Concertación y a miembros de la Oficina de Seguridad Pública encargada de desarticular las organizaciones político-militares que enfrentaron la dictadura de Pinochet. A los días siguientes del reportaje, los líderes de la UDI pidieron a La Moneda la extradición de Hernández, mientras el ministro Mario Carroza reabrió de oficio el “caso Jaime Guzmán”, comenzando de inmediato con los interrogatorios. Dos semanas después, el 14 de septiembre, la Corte Suprema de Argentina autorizó la extradición Galvarino Apablaza Guerra, el Comandante Salvador, ex líder del FPMR, también por el “caso Guzmán”, quedando la decisión final de su retorno en manos de la presidenta trasandina, Cristina Fernández. Galvarivo Apablaza actualmente reside en Argentina en virtud de la Ley General de Reconocimiento y Protección al Refugiado de ese país. Más allá de la operación cuidadosamente urdida por la ultraderecha chilena, uno de los objetivos de la trama es convertir lo que significó históricamente el Frente Patriótico Manuel Rodríguez en una vulgar banda de criminales. Todo lo contrario de lo que afirman sus ex combatientes.

Gerardo y Mariano eran militantes chilenos de las Juventudes Comunistas durante el gobierno de Salvador Allende y cuando se ejecutó el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973. Ambos fueron parte de la fundación del Frente Patriótico Manuel Rodríguez. Ambos lucharon como combatientes internacionalistas en la Revolución de Nicaragua. Ambos participaron en el destacamento político y militar más contundente contra el régimen pinochetista, que junto al MIR y al MAPU-Lautaro, enfrentaron con arrojo y audacia el horror de la tiranía. Ambos ofrecen sus testimonios y argumentos para explicar las razones profundas de la causa rodriguista.

-¿Qué te ocurrió cuando viste el reportaje de Chilevisión?

Mariano: “Hasta el 11 de septiembre de 1973 hubo un gobierno democrático que fue destruido a bombazos por la derecha y las FFAA, digitadas por los intereses del gobierno norteamericano. Y Salvador Allende, representante del pueblo, cumplió dramáticamente su palabra. Yo era muy joven. Y ahora que salga la derecha hablando de moral, me resulta contradictorio absolutamente.”

-¿Cómo surge el Frente?

Mariano: “El FPMR nace del Partido Comunista, pero inexplicablemente no lo reivindica. Yo me incorporé al Frente porque era militante del PC e ingresé a Chile hacia fines de 1984.”

-Gerardo: “EL FPMR está inserto dentro de una política del Partido Comunista, y muchos de nosotros éramos militantes de esa tienda. Estábamos en la denominada Política de Rebelión Popular de Masas. El FPMR comienza a tener una existencia propia sólo cuando se separa del partido. Y ocurre porque el PC se quiebra en dos posiciones en esa época: los que están dispuestos a negociar con la dictadura y los que no estábamos dispuestos a ello.”

-Es decir, el Partido Comunista tenía un quehacer militar…

M: “La política militar del PC tenía tres componentes: el trabajo militar de masas; el trabajo de inteligencia y propaganda hacia el Ejército; y la fuerza militar propia. El accionar original del Frente tenía como fin complementar la política general del PC. Y en las protestas contra la tiranía se combinaban todos esos esfuerzos. La dictadura cometió una infinidad de atrocidades y asesinatos que determinaron el contexto de la aparición del Frente. El comportamiento de la derecha y su aparato militar, las FFAA conducidas por su oficialidad perteneciente a la clase privilegiada, es criminal, asesina a miles, viola todos los derechos humanos. Sin mencionar el robo de la propiedad estatal y social. Por eso teníamos que luchar con todas las formas y fuerzas posibles.”

-El contexto es determinante…

G: “Durante la primera etapa de la dictadura, el pueblo es declarado “enemigo interno”. Por eso, los primeros presos son prisioneros de guerra. La lógica de guerra impuesta por la tiranía hace que los trabajadores y el pueblo comiencen a reagruparse. A través de los sindicatos de la construcción, ferrocarriles, los portuarios, los metalúrgicos, las organizaciones políticas, se ofrecen los primeros hechos de resistencia en condiciones extraordinariamente adversas. En los grupos iniciales de resistencia, que en el caso del PC tomaron el nombre de Frente Cero, entre el 74 y el 76, evidentemente los jóvenes de entonces asumimos un papel sustantivo. Después aparece la figura del preso político y se institucionaliza el terrorismo de Estado. Ante esa situación, los partidos de izquierda, como los socialistas, el MIR, el MAPU, comienzan a crear formas de resistencia más de choque, de acción directa contra las fuerzas represivas. En el marco de esa dinámica se crea una estrategia para enfrentar a la dictadura por todos los medios, porque ya existía claridad de que Pinochet se quedaría para largo.”

M: “Paulatinamente, la violencia dictatorial fue agudizando las condiciones del enfrentamiento. El pueblo mismo comenzó a realizar barricadas, y luego sabotajes, atentados, coordinación de atentados. La lucha contra la tiranía se masificó.”

-¿Por qué enfrentar la violencia con violencia?

G: “Evidentemente el FPMR no inventó la violencia. Las clases dominantes, históricamente, han resuelto con violencia los avances populares. Desde la llamada “pacificación de La Araucanía”, la formación del Estado portaliano, pasando por Balmaceda, las Escuela Santa María de Iquique, La Coruña, la Ley Maldita, etc. Cuando Allende triunfa en las urnas, inmediatamente se comete un atentado fascista contra el propio Comandante en Jefe del Ejército, René Schneider Chereau. El resguardo de los intereses económicos que representa la derecha en Chile son las causas de su violencia. Y en los primeros tiempos de la dictadura, Pinochet mata al General Carlos Prats en Argentina, oficial que había sido ministro del Interior de Allende. Por otra parte, la crisis económica de comienzos de los 80 (“la crisis de la deuda”) colabora con el empobrecimiento general provocado por la dictadura, y la certeza de que no habría una salida democrática a la tiranía.”

“ÉRAMOS MÁS QUE UN EQUIPO DE FÚTBOL”

-¿Cuál era la política del frente?

M: “Nosotros éramos combatientes. Como Frente recibíamos una orientación política asociada a la participación antidictatorial de todo el pueblo. La idea era contribuir con los levantamientos populares que obligarían a Pinochet a salir del poder. Junto con eso, el PC comienza a buscar alianzas con el fin de combinar esfuerzos de protestas poblacionales, sabotajes, ajusticiamientos de “connotados” asesinos que estaban impunes, huelgas, paros nacionales. Nosotros, el Frente, apoyábamos con sabotajes, pero lo mayoritario eran las barricadas populares, las marchas. Y estábamos dentro del pueblo. Éramos mucho más que un equipo de fútbol, como quiso mostrar Chilevisión. Nosotros peleábamos por una democracia con justicia, sin impunidad, por la devolución de las industrias robadas.”

G: “Internacionalmente, la dictadura estaba aislada; la propia Iglesia reconoce el derecho de los pueblos a la rebelión; nuestra lucha fue legal y legítima. Y no sólo el PC y el FPMR estaban luchando. Estaba el PS, el MIR, otras organizaciones. Es decir, entonces existe una correlación de fuerzas, incluso internacional, que es favorable a la lucha contra la dictadura.”

“EL FRENTE ERA EL AYUDISTA DEL PUEBLO, NO AL REVÉS”

-¿Cómo era la relación entre el pueblo y el rodriguismo?

M: “Cuando había un paro, la gente esperaba los apagones. Y esa era una responsabilidad rodriguista. Había una complicidad entre el pueblo y el Frente.”

G: “El Frente es parte del aprendizaje de la resistencia popular. Acompaña ese proceso de lucha. Es imposible imaginar una fuerza como el Frente sin un amplio apoyo de la gente. Ahora, mirado desde hoy, los ayudistas éramos los combatientes rodriguistas. Es decir, nosotros ayudábamos a la mayoría del pueblo.”

FPMR Y PC 1983-1987

-¿Qué pasó en 1986, cómo se fue gestando la división?

M: “Con el tiempo se van produciendo dos morales entre el Frente y el PC. Los compañeros destinados al Frente tenían una serie de reglas. Por ejemplo, como militante rodriguista no se podía caer preso. Si se caía preso, no se debía hablar, y se debía hacer cuanto estuviera a mano para fugarse. Eso es propio de organizaciones que están en una lucha permanente. En el Frente hubo compañeros que prefirieron morir antes que entregarse. Compañeros presos que no hablaron nunca, y compañeros que se fugaron de la cárcel. Por su parte, el PC, en la lucha en el plano legal, totalmente válida, fue creando otras normas y otra ética. Si algún militante era llamado a declarar, debía presentarse a los tribunales, por ejemplo. La experiencia política práctica va produciendo diferencias. Yo creo que el Frente nunca debió ser aparato del PC, el frente debió haber sido el propio PC. Luego ocurre que la dirección del partido comienza a ver la salida a través del acuerdo político.”

G: “Aquí, primero esta el tema de la internación de armas en Carrizal (localidad ubicada en el norte de Chile) en mayo de 1986. Ahí pasan situaciones que van aclarando cuál era la verdadera actitud del partido. De hecho, mucha gente del PC se siente sorprendida con la llegada del armamento y se da cuenta que la cosa va en serio. Ya en 1985 comienzan a darse esos “tirones”. Hay salidas del PC también por la derecha. En 1986 se declara “el año decisivo”, pero fue decisivo para el quiebre del PC. Queda claro que al interior del partido hay quienes están por las negociaciones y otro sector que está dispuesto a seguir luchando contra la dictadura. La ruptura está latente. Ya en ese año me tocó participar independientemente de la dirección del PC, con política propia. Y con el intento de ajusticiar a Pinochet el 7 de septiembre de 1986, se evidenció que el partido no quería seguir adelante con la Rebelión Popular.”

-¿Por qué?

G: “En el atentado se da un vacío de poder durante horas y, según los planes de la Rebelión Popular, era el momento en que debería organizarse un levantamiento general. Pero no ocurrió nada de ello.”

-Hubo gente que no creyó en la realidad del atentado…

G: “Ello fue resultado también de la ambigüedad con que el PC asumía su relación con nosotros. Eso repercute en una falta de confianza de lo que el propio pueblo es capaz de hacer. Y la verdad es que los pueblos, cuando lo deciden, están en condiciones de realizar proezas sorprendentes. Porque las condiciones que generan las acciones no surgen de un grupo de iluminados. Son resultado del calor y la necesidad de llevar adelante una lucha. Y cuando las direcciones políticas no se sostienen, comienzan a titubear, y emplean la fuerza propia únicamente para situarse en un mejor puesto en la mesa de negociaciones, los pueblos se desaniman rápidamente.”

EL QUIEBRE

-En 1987 se produce la fractura entre el Frente y el PC…

G: “Ya en esa época, a escala internacional, se está consolidando una nueva fase del imperialismo. Está cayendo el bloque socialista. Hay una fuerte ofensiva ideológica del capitalismo. Comienza a aparecer el eurocomunismo y una etapa de renunciamiento que va desmoralizando a las fuerzas revolucionarias a nivel mundial. Y para Estados Unidos, la dictadura ya había cumplido su tarea histórica que era refundar el capitalismo en Chile. En ese contexto se quiebra el PC. Aquí comienza un proceso de descomposición. Y entonces el Frente intenta una obra ya de orden político, como construcción e instrumento político propio.”

M: “La dirección del Frente enfrentó una encrucijada colectiva. El partido nos conminó a abandonar nuestra misión. Y ahí se produce la ruptura.”

-¿Qué ocurre con el Frente sin el PC?

G: “El Frente, ya autónomo, resuelve que la salida de la dictadura debe ser con justicia, que no aceptaríamos un fraude a la hora del plebiscito y teníamos la convicción de que la nueva etapa política, si no era producto de la lucha, sería puro continuismo de otra forma, nada más. Y así pasó. Se consolidó un modelo de dominación capitalista, fraguado mucho antes. Y Piñera hoy, por lo demás, no es otra cosa que un producto político de ello.”

-Pero ganó el “No” en el plebiscito…

G: “Sin embargo, la lectura colectiva es que, entonces, el nuevo período estará marcado por la continuidad. Esa era nuestra convicción y la del Comandante Raúl Pellegrín, líder del Frente.”

M: “Raúl encabeza la partida a Los Queñes en 1988 por razones no vinculadas al plebiscito, sino más bien, por una determinación rodriguista de cruzarse al paso de una salida política negociada con la dictadura.”

-En Chilevisión, Mauricio Hernández habló de “voluntarismo”…

M: “Cuando las cosas resultan es un acierto, y cuando es un fracaso se le llama voluntarismo. Raúl (Pellegrín) tomó la decisión por convencimiento político, no por compromisos con nadie o vergüenza.”

¿Cómo evalúan el período luego de la caída de Raúl Pellegrín?

G: “Hay que entender que el proceso de descomposición de las luchas y sus organizaciones políticas, les ocurre a todos. Ahora bien, la labor de refundar un nuevo proyecto de emancipación social por superar el capitalismo precisa de una nueva dirección política y un nuevo instrumento. Y todavía es una tarea vigente.”

M: “Yo creo que el Frente se justificó plenamente durante la dictadura y tiempo después, contra los remanentes de la dictadura. Es decir, un grupo de jóvenes se tomó la tarea de no permitir la injusticia. Y hasta el día de hoy, esa justicia todavía no existe. Los autores de la destrucción de la democracia dirigida por Allende hasta el 73, jamás pagaron. Los crímenes quedaron impunes. Pero una organización no sólo puede dedicarse a hacer justicia. Y llegó un momento en que Manuel Rodríguez se fue para quedarse en el pueblo. Esa generación de revolucionarios entregó todo de sí. Soy un convencido que siempre en Chile habrán jóvenes que se levantarán contra las dictaduras y las injusticias que, en nuestro tiempo, tomó la forma del FPMR, y fue una expresión de respuesta ante la violencia en un momento histórico determinado. El Frente demostró que el empleo de las armas no es patrimonio de la derecha.”

G: “Lo grave es que las situaciones de injusticia no acaban con la Concertación. Ella continuó una nueva fase de guerra sucia contra los luchadores antidictatoriales, mantuvo la impunidad vigente y las injusticias sociales. Y eso es responsabilidad de la Concertación, no del Frente.”

M: “Aquí a los pocos asesinos que están presos en cárceles que más parecen hoteles, el Estado les paga hasta su pensión.”

-¿Y cómo ven la actualidad?

G: “Ahora la persecución contra la juventud rebelde, los mapuche, los estudiantes secundarios, no tiene nada de distinto que la dictadura y la política sucia de la Concertación y la derecha.”

M: “Y la actual violencia del Estado sigue aplicándose para que los poderosos continúen manteniendo sus prebendas y privilegios.”

Andrés Figueroa Cornejo

2 Octubre 2010 | 09:36 PM

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Lo sé ;pero yo tengo predilecciones por las grandes ideas, y aunque la literatura se me ofrece con grandes vacilaciones y dudas, prefiero no hacer nada. Tengo un concepto dramático de la vida, y romántico; no me corresponde lo que no me llega profundam...ente a mi sensibilidad. (…) Como ciudadano, soy hombre tranquilo, enemigo de leyes, gobiernos e instituciones establecidas. Tengo repulsión por el burgués, y me gusta la vida de la gente intranquila e insatisfecha, sean éstos artistas o criminales. Porque vivir es lo más raro de este mundo, pues la mayor parte de todos no hacen otra cosa que existir. Obviando mis defectos, la mayor de mis virtudes pueden ser la generosidad, la humildad y el saber escuchar con atención al interlocutor, tengo gustos simples. Me satisfago con lo mejor. Cuando me da por pensar de noche en mis defectos, me quedo dormido inmediatamente. También la sinceridad. Soy persona paciente de carácter afable y trabajo para convertir mi tiempo en éxito (no me gusta perder el tiempo con cualquiera). Como mala persona soy un completo desastre. Hay montones de gente que afirman que no he hecho nada malo en toda mi vida. Por supuesto sólo se atreven a decirlo a mis espaldas... Me convencí AHORA (tarde, muy tarde; pero a tiempo) que el amor es energía inmortal e indestructible ya que su característica principal radica en regenerar, por está razón siempre tiene la última palabra frente al desamor o la traición, ahh y que todo lo perdona, cuando es verdadero y genuino. El amor nos permite percibir el aroma de lo invisible, nos muestra la función de la vida. He descubierto, que ser feliz NO es tener una vida perfecta. Que jamás debo desistir de las personas que amo. Jamás desistir de ser feliz, pues la vida es un espectáculo imperdible… Y creo también ser un tipo...especial! Me llaman :Victor Rodriguez O. de Chile, Santiaguino , Constructor Civil, tengo una vocación interdisciplinaria que demuestro en estudios y algunos trabajos donde se cruza la literatura, la ontología, la filosofía política y la fenomenología. No soy academico! apenas un amante del saber. <


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