NUESTROS ACTUALES POLÍTICOS SE DIVIDEN EN TRES CLASES: CORRUPTOS, COBARDES, HUEVONES.

EN ESTOS ÚLTIMOS años muchos medios de prensa se han caracterizado por recoger opiniones de ciudadanos que se enfrentan, las más de las veces con cruda alevosía, defendiendo sus particulares posiciones partidistas. Es así que hemos podido leer comentarios que van desde el ataque casi irracional a una determinada tienda, hasta la defensa romántica e insípida de algún personaje que se destaca en la política criolla. Tales denuestos y/o alegorías constituyen en verdad un ejercicio vacuo, insípido, puesto que al no tener claridad suficiente respecto de lo que se ataca o se defiende, cualquier comentario en contra o a favor de equis acción, propuesta, etc., se convierte en un mero acto de pataleo soberano que conduce a la nada misma.
Quizá, más de algún desprevenido (o desinformado) lector pueda manifestar extrañeza al constatar que reconocidos izquierdistas y progresistas -participantes de la Concertación desde la época del Plebiscito de 1988- lanzan hoy duras críticas y varios denuestos por el comportamiento político y económico del oficialismo e, incluso, atacan con saña a las cúpulas directivas de sus propias tiendas partidistas. Podría pensarse que estos elementos han caído en el pecado del infantilismo izquierdista, o han sido atrapados por un resentimiento social tan profundo que es imposible regresarlos a la cordura.
Sin embargo, hay una explicación, y para ser sincero, en gran medida la comparto porque interpreta mi propio sentir. No se lucha contra la ideología como un fin en sí misma, porque no es ella la que en esencia y en estricto rigor fracasa, traiciona o se corrompe. Se lucha contra las personas, algunas personas. Específicamente, se lucha contra las cúpulas dirigenciales que en una coyuntura determinada arriaron las banderas entregándose a los caprichos y veleidades del adversario, pero no gratuitamente, ya que esas cúpulas reciben estipendios y prebendas nada desdeñables...aunque para conseguir tamaños beneficios particulares hubieron de traicionar a sus bases, mentir a su bases, engañar a sus bases y torcer la Historia de su propio partido, incluso renegando de quienes fueron los principales adalides de las conquistas populares.
Entonces, las críticas que muchos chilenos hacen a la Concertación apuntan, obviamente, contra algunos reconocibles dirigentes de ese conglomerado, los cuales embaucaron a la ciudadanía, al pueblo, a la prensa y a la Historia, lenguajeando asuntos que eran compartidos y deseados por las mayorías, pero que a la hora de los quiubo tiraron rápidamente al cesto de desperdicios, pues los trocaron -coima económica individual de por medio- por legislaciones que beneficiaban a los mismos intereses empresariales que devoraron el cuerpo económico de Chile, como si este país fuese una presa alimenticia para cierto grupo de chacales y hienas.
El sociólogo Felipe Portales, en uno de sus más conocidos trabajos escriturales afirma que la Concertación viene entregando espacios gratuitamente a la Derecha desde el año 1988, vale decir, desde los días del mismísimo Plebiscito del SI y del NO. Dice Portales:
"Este abandono (del programa original de la Concertación) ya había sido reconocido por la eminencia gris del gobierno de Aylwin, Edgardo Boeninger, en su libro ‘Democracia en Chile. Lecciones para la gobernabilidad', publicado en 1997. Allí Boeninger reconoce que a fines de los 80` el liderazgo concertacionista llegó a una convergencia con la derecha en el plano económico, "convergencia que políticamente el conglomerado opositor (la Concertación) no estaba en condiciones de reconocer". (p. 369)"
"Lo anterior explica por qué aquel liderazgo regaló solapadamente la mayoría parlamentaria que tenía segura de acuerdo a los términos originales de la Constitución del 80 (se la garantizaban al Presidente futuro los artículos 65 y 68 de ella, que la contemplaban teniendo solo mayoría absoluta en una de las cámaras y un tercio en la otra); al aceptar la modificación de esos artículos, lo que pasó inadvertido dentro del paquete de 54 reformas plebiscitado en julio de 1989. Regalo inédito en la historia de la humanidad; y que le permitió exculparse de no cumplir el programa prometido, aduciendo que no tenía mayoría parlamentaria para tal efecto." (Nota de Arturo A. Muñoz: este ‘regalo' fue realizado por el entonces Presidente de la República, Ricardo Lagos Escobar, ínclito representante y protector de los empresarios transnacionales).

"Lo anterior explica también la aparentemente demencial política de los sucesivos gobiernos de la Concertación destinadas a liquidar toda la prensa escrita afín a dicha coalición y que se había desarrollado laboriosamente bajo Pinochet."
Es en este punto, vital punto, donde se hace visible la compartimentación del oficialismo en los tres estamentos que conforman el título de este artículo, ya que sin lugar a dudas el señor Lagos Escobar encabezó el grupo de los corruptos que permitieron a la derecha pinochetista continuar al mando del país y ser los propietarios casi faraónicos de los recursos naturales.
A don Ricardo Lagos le siguieron, por cierto, los cobardes (la gran mayoría compuesta por parlamentarios y dirigentes concertacionistas que tenían claro de qué se trataba el asunto, pero optaron por cerrar la boca y clausurar la conciencia, temerosos de que sus respectivos partidos les sacaran de los listados electorales); y al último, cual vagón de cola, desfiló el lote de los huevones, es decir, el de los ingenuotes pusilánimes y amermelados tontos útiles...esos que siguen predicando aberraciones como: "la Concertación es de izquierda", "los gobiernos de Lagos y Bachelet han sido altamente progresistas", "Chile tiene el porcentaje más bajo de pobres en América Latina", etc.
Lo grave en estos eventos es que la derecha dura, la derecha fascista y nostálgica del viejito genocida -ergo, la derecha económica-, sigue gobernando a esos tres estamentos concertacionistas, lo cual significa, en manzanas, que esa derecha es la que realmente gobierna Chile desde el día 11 de septiembre de 1973 a la fecha. Para buena fortuna de los reales mandantes, lo que alguna vez se llamó ‘oposición a Pinochet' y que hoy conocemos como ‘Concertación de Partidos por la Democracia', está conformada por un ente de nueva raigambre epistemológica en lo político, que hemos bautizado con el mote de "familisterio", pues de manera transversal han asociado lazos los nuevos "reconvertidos a la fe neoliberal" con los viejos estandartes del golpismo y la economía feudal ultramontana, y ello -ora por sociedades comerciales, ora por casamientos, padrinazgos, etc.- ha derivado en la constitución de un selecto grupúsculo de familias que se reparten la administración del país a destajo y sin ruborizarse...auto definiéndose como ‘demócratas' y aprovechando la pusilanimidad e ignorancia que la mayoría de la gente muestra en estas relevantes materias.
Conscientes de que muchas personas continúan comprando ideas desvencijadas y falsas, algunos políticos ‘inventan' fórmulas espurias para asegurar sus estadías en las nubes del poder. Tenga la bondad de recorrer sin lectura veloz las siguientes líneas.
El diputado Marco Enríquez-Ominami (PS), en una crónica de su autoría publicada en algunos medios de prensa, afirma que: "La elite que hoy nos gobierna y la que se ofrece para seguir haciéndolo es, con algunas correcciones, la misma que lideró los procesos políticos de los años 70 y 80. Y aunque el rango etáreo de los líderes políticos no es un problema en sí mismo, en el caso chileno esto es una muestra más de un esquema político que se ha resistido, con dientes y uñas, a actualizarse y revitalizarse... Esto sí es un problema."
Y párrafos más adelante, Enríquez-Ominami lanza por fin el asunto que de verdad le interesa: "Precisamente por esa urgente revitalización que requiere la política (...) hemos doblado la apuesta de los rostros oficiales del poder y hemos levantado una oferta política nueva. (...) en suma, somos un grupo de Chilenos que nos hemos reunido para presentar una alternativa presidencial, cultural y política; que quiere aprovechar la oportunidad de recibir el bicentenario con el vigor que se merece y hacer en ese acto también los honores a los actores sociales que nos antecedieron y que, con éxitos y fracasos, ya cumplieron su tarea.".
Escribe bien y habla rápido el diputado Enríquez-Ominami...pero, desgraciadamente es difícil confiar plenamente en sus opiniones, pues el esposo de la Doggenweiler es también parte activa e interesada del ‘familisterio' político-económico que nos gobierna y ahoga desde la década de los años '70. Pertenece al llamado "Red Set" de niñitos bien con pataletas de críticos, y ahora, al igual que muchos de sus pares, también se insertó en la pródiga farándula que tanto rédito electoral reporta a quienes no hacen asco de las vulgaridades e idioteces de la televisión chatarra.
Y si aceptamos lo que el diputado propone, más aun si él también lo hace piel, debería entonces encabezar voluntariamente el desfile de los que sobran por reiteración y contumacia, junto a los Aylwin, Frei, Larraín, Chadwick, Letelier, Alessandri, Mathei, Piñera, Sule, etc., apellidos de familias que se encuentran en la cúspide de la pirámide pública desde antes que el mismo doctor Salvador Allende llegara a La Moneda.
¿Contra qué, o contra quiénes, lucha políticamente la gente hoy día? ¿Contra las ideas, contra los sueños y esperanzas? Posiblemente se esté dando una soterrada batalla contra determinado sistema, pero no me asiste ninguna certeza respecto de que la mayoría de los chilenos pueda estar en condiciones de explicar -con un atisbo de claridad- qué es un sistema, cuántos sistemas político-económicos existen hoy en funcionamiento y cuáles son las principales características de cada uno de ellos. Busque usted una persona que sea miembro de cualquier tienda política y pídale que mencione virtudes y deficiencias del socialismo utópico, del socialismo científico, de la socialdemocracia, del capitalismo y del neo capitalismo...le aseguro que no obtendrá respuestas.
Más de alguien dirá que el neoliberalismo es un ‘sistema'...lo cual resulta tan erróneo y falso como asegurar que el "chileprimerismo" también lo es, ya que el neoliberalismo es sólo una expresión más del sistema capitalista. Pero, para qué perder el tiempo en disquisiciones si la gente ha sido malévolamente conducida a la ignorancia política y a la estulticia electoral a través de los medios de comunicación, y merced a la carencia de enseñanza ad hoc en escuelas y liceos (me refiero a la asignatura de Educación Cívica, misma que el duopolio Alianza-Concertación ha decidido jamás revivirla).
Toda esta ‘estudiada desinformación oficial y masiva' no tiene un norte único, sino varios, entre ellos el salvaguardar los intereses particulares de una clase política jurásica compuesta por dinosaurios y reptiles que arrastran penosamente las patas, pero que se niegan a dejar el escenario a generaciones nuevas, oxigenadas y sin atavismos pretéritos, pero con memoria, con buena memoria.
El actual contingente de directivos políticos, parlamentarios y ejecutivos de las tiendas partidistas, es el responsable de la realidad social y económica que viven quince millones de chilenos. Ese contingente ‘familisterial' debe asumir con honestidad el fracaso de su misión en beneficio del pueblo, así como reconocer que el exacerbado ‘éxito económico' de las empresas transnacionales en Chile pertenece casi en exclusiva a la acción ejecutada por los legisladores y mandatarios de los últimos 30 años.
En la suma y resta de ambas acciones, el resultado ampliamente desfavorable corresponde a la gente, a la ciudadanía, al pueblo; mientras que los guarismos de exponenciales rentabilidades históricas pertenecen a escasos grupos de empresarios y financistas que no han aportado al Estado chileno el mínimo suficiente, y en determinados casos algunos empresarios deben ser sindicados como predadores de los recursos naturales y medioambientales de nuestro país.
Todo lo anterior ha sido ejecutado merced a las autorizaciones y participaciones de nuestra actual clase política ‘familisterial', ya que resulta extremadamente difícil señalar a algún parlamentario que esté libre del pecado de la coima, el arreglín, la participación directa o la maquila, del estipendio del lobby o de, simplemente, la bajada de pantalones (o de calzones, según corresponda) por falta de prestancia intelectual...o de abierta cobardía.

En resumen, nuestros legisladores y la clase política actual pueden dividirse en tres estamentos, a saber: los corruptos; los cobardes; y los huevones. Que cada uno de los concejales, alcaldes, diputados, senadores, ministros y mandatarios que viven de la "cosa pública" en nuestro país, tome ubicación en el estamento que le corresponde. A los ‘legisladores y autoridades comunales' que conozco personalmente, ya las he instalado con camas y petacas en el sitio que a cada cual le es pertinente.
Arturo Alejandro Muñoz







Benjamín Rivera dijo
Hola, cómo estás espero que bien, yo estoy bien, lamentablemente y debo decirlo todos los polìticos de todas las tendencias y partidos son unos corruptos, cobardes y huevones, todos, ya la gente está desconfiando de todos y a su vez, están optando a no votoas o simplemente a objetar y anular el voto... porque aquí en Chile no hay ni habrá líderes que valgan la pena... bueno, te dejo, adios...
21 Marzo 2009 | 01:06 AM