FRACASO DE LA CONCERTACIÓN

Los resultados de las elecciones municipales hacen evidente un fracaso de

Si bien se hace necesario relativizar los resultados, en cuanto las elecciones de gobiernos locales están marcadas por factores que exceden los lineamientos políticos estrictos, no es menos cierto que estas cifras están indicando un rechazo a lo que ha sido el desempeño concertacionista estos últimos años. Si durante años, un conglomerado de gobierno exhibe sin pudor un espectáculo que muestra lo peor de sí ante los medios de comunicación, interesados en mostrarlo, lo que ocurre es que día a día se instila en la sociedad un sentimiento de molestia y frustración que se expresa a la primera oportunidad. Eso es exactamente lo que ha ocurrido.
Las causas de este fracaso son variadas y complejas. Basta revisar los temas más candentes de los últimos años para concluir que
Si a este percepción se agregan las propias disputas en la coalición de gobierno, marcada por personalismos y bochornosos debates cupulares que han hecho de la política una cuestión de “mafias”, el resultado no podría ser sino una pérdida acelerada y significativa de apoyo. Si ya la política no resulta especialmente atractiva, en virtud de una clase política cerrada, sorda a las demandas y, en el límite, frívola, corrupta y mediocre, la política concertacionista parece resumir todos estos defectos.
Por último, es necesario consignar la profunda irresponsabilidad política de
Cuando un conglomerado como
Hoy los partidos y los políticos actúan como elefante dentro de una cristalería.
Requerimos de una reforma en la administración del Estado, en la ley de partidos políticos, en la ley electoral que permita modificar el sistema binominal. Estamos persuadidos hasta la saciedad con los discursos que promueven la descentralización, pero el país está más centralizado que nunca, se habla de regionalización y lo único que se ha hecho es una grosera y torpe manipulación político electoral al crear instrumentos inútiles que solo aumentan la burocracia administrativa.

Se anuncian compromisos con las regiones, pero la agreden los mismos que hacen gárgaras con ella. Los mismos que nos plantean la necesidad de más dinero para los pobres para aumentar los impuestos, y son los mismos que dilapidan ese dinero de la manera más miserable, cuando no, se lo roban.
El verdadero fracaso de





