LOS INMUTABLES O CARADEPALOS CHILENOS...
LOS PEDIGUEÑOS PROFESIONALES: VIVIR A COSTILLAS DE LOS OTROS...nosotros!!
¡15 MIL FUNDACIONES! Ese es, por lo bajo, el número de organizaciones de beneficencia y solidaridad que existen en Chile. Cifra no menor si se piensa que todas compiten por lo mismo: la generosidad de la gente y las empresas.
Un "mercado" más que atomizado -dirían los expertos financieros-, en el que las fundaciones deben ingeniárselas para conseguir los recursos necesarios para mantener sus obras en pie. Por lo mismo, la presión que ha surgido para que estas instituciones se profesionalicen y transparenten sus números, se hace cada día mayor.
"Es un deber ético que las fundaciones sean eficientes y eficaces con los recursos que obtienen", sostiene la directora ejecutiva del Hogar de Cristo, Susana Tonda, una de las personas que sorprendió al mercado luego de dejar el mundo privado -fue vicepresidenta en Lan y gerente general de Casa&Ideas- para asumir en la institución fundada por San Alberto Hurtado.
El mismo camino han tomado otros. Por nombrar algunos: Juan Enrique Cruz, que de gerente de Marketing de Canal13 asumió hace dos semanas como gerente de Desarrollo de la Fundación María Ayuda; y María Eugenia Wagner, ex subsecretaria de Hacienda y actual encargada de presupuesto del Ministerio de Obras Públicas, y quien desde el próximo mes asumirá la gerencia de Desarrollo del Hogar de Cristo. Y la lista sigue.
Los nuevos "gerentes de la solidaridad" sostienen, sin excepción, que trabajar en una fundación tiene muchas más gratificaciones que sacrificios. Si bien para un ingeniero comercial que trabaja en gestión su sueldo nunca será el de mercado; PERO ES VARIAS, VARIAS veces el ingreso "minimo"la oportunidad de trabajar en algo donde el objetivo es "hacer de ésta una mejor sociedad, -sostiene uno-, es algo que tira mucho".
El ex gerente de Marketing de Canal 13, Juan Enrique Cruz, NO desmiente a quienes señalan que lo agradable de llegar a una fundación es que la carga laboral es inferior: " Probablemente hay bastante más trabajo, porque hay que hacer mucho más con mucho menos; pero el horario es más flexible". En ese sentido, es un trabajo que buscan muchas ejecutivas que, a su vez, son madres, ya que pueden disponer mejor de su tiempo, trabajar desde la casa y buscar alternativas para estar más tiempo con los hijos pasear y bueno....
El gerente general de "Un techo para Chile" -que en el pasado ocupó el mismo cargo en Parmalat-, Juan Pedro Pinochet, dice que es importante ir rompiendo algunos mitos: "Antes de trabajar en fundaciones uno podría pensar que quienes trabajan ahí son unas 'viejitas' o 'monjitas' que se dedican a pedir plata, golpeando puertas y que llevan la contabilidad a mano. No es así: la gente a cargo es absolutamente profesional".
"Las fundaciones ya no son empresas pequeñas y manejan un presupuesto no menor y, por lo tanto, no puede estar cualquiera a cargo", sostiene Cruz, quien ejemplifica con que la inversión social de María Ayuda el 2007 fue de $ 1.710 millones.
Los desafíos: Aumentar la "torta"
Con la finalidad de mejorar la utilización de los recursos por parte de estas instituciones, en agosto del año pasado se fundó la Comunidad de Organizaciones Sociales, que agrupa a 77 fundaciones que se reúnen para discutir cómo ir maximizando los recursos que se obtienen.
"En este trabajo es necesario ser mucho más creativo a la hora de buscar recursos, no se puede quedar sólo en las formas tradicionales aumentar la torta de quienes cooperan, y no pelearnos esa torta"
Queremos aumentar la cooperación entre las distintas fundaciones, para que si una está en una comuna, apoye la labor de otra que no está ahí. Y viceversa. Eso es ser eficiente"...es el sistema Neoliberal concertacionista-pinochetista.
EL LACAYO DE BUSCH











TOLOMIRO "El Santiaguino" dijo
SÓLO EN LA MEDIDA DE LO POSIBLE
Con el Golpe Militar de 1973, se pensó que sólo se abriría un “paréntesis institucional” en nuestra sólida tradición democrática. Los propios militares no sabían cómo seguiría todo después del bombardeo a La Moneda, la muerte del Presidente Allende y el estado de sitio que por tanto tiempo se prolongara en nuestra vida y costumbres. Como ha quedado demostrado, el propio Pinochet llegó tarde a la conspiración y entre los caudillos uniformados pasarían largos meses antes de definir un rumbo y consolidar los equipos civiles que colaborarían con su gobierno.
Recién ahora se aprecia que los 17 años de dictadura constituyeron la verdadera revolución o contrarevolución. Años han pasado desde que a Patricio Aylwin recibiera la banda presidencial y lo cierto que este proceso de “Transición a la Democracia” tiene poca cara de concluir en favor de un sólido régimen republicano, en que el pueblo (¡vaya que palabra tan antigua!) asuma realmente como el soberano y se dé una Constitución, un régimen electoral y un orden económico, social y cultural inspirado y dirigido por las mayorías, pero que respete el disenso y los derechos humanos de todos los chilenos.
La “gesta histórica” de los uniformados encuentra hoy reconocimiento en los equipos económicos de la concertación gobernante y no son pocos los diputados y senadores que se complacen en el sistema electoral binominal y en privado, por supuesto, lo reconocen como una de las genialidades de régimen anterior. Se piensa que sin esa representación casi idéntica de mayorías y minorías en el Congreso Nacional, la “política de los acuerdos” habría sido imposible y las demandas ciudadanas habrían forzado a los nuevos moradores de La Moneda a hacer efectivas todas las promesas que se prodigaron durante la etapa de las protestas que convencieron al Dictador y a los Estados Unidos de la conveniencia de poner término al régimen unipersonal.
La impunidad consagrada en tantos aspectos ha dado origen a un evidente desarrollo de la corrupción. Nepotismo, indemnizaciones millonarias, sobresueldos a altos funcionarios públicos, irregularidades en las licitaciones fiscales y nuevos asaltos al erario fiscal avalan el desprestigio actual de la política, el desencanto popular y la renuencia de los jóvenes a asumir sus derechos y obligaciones ciudadanas. Los partidos políticos ocupan el último lugar en la credibilidad y hasta la Iglesia Católica pierde confianza prestigio ante el extremo conservadurismo de sus pastores y los escándalos clérico sexuales largo tiempo soterrados. En la medida de lo posible, los jueces encargan reos a algunos políticos, pero ya se ve que la mayoría de ellos saldrá inmune gracias a los resquicios legales y las presiones que se siguen ejerciendo a través de los poderes del estado en sólida connivencia con los poderes fácticos. Finalmente, porque el tiempo que pasa desinteresa a los medios de comunicación, favorece la prevaricación y, porqué no decirlo, ablanda a la propia opinión pública. La misma que exige la cabeza de los más terribles delincuentes y, con los años, se compadece de su comparecencia al cadalso.
Hasta las redes de pederastas son abrigadas por los poderes políticos y del dinero. Pero, por grave que sea, cada nuevo escándalo tapa a los anteriores: las próximas elecciones dependerán de la capacidad que las fuerzas en competencia tengan de desacreditar a su adversario.
24 Abril 2008 | 12:33 AM