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La Coctelera

JUSTICIA SÍ, CORRUPCIÓN NO!!!!!

bandera chilena Pictures, Images and PhotosAÚN TENEMOS PATRIA..

8 Febrero 2008

LA JUSTICIA TARDA, PERO LLEGA...

el clavo
dijo:
La terrible historia jamás contada...


Paine...Valle del encanto
La vida a comienzos de los años 70. un pueblito llamado Paine era apacible. Todos los vecinos se conocían y compartían la alegría de saberse iguales y tener causas comunes para el trabajo y la vida en general. Nada hacia presagiar una pesadilla que se gestaba y que crecería de la mano de un poder siniestro cargado de balas y sonrisas burlonas que festejaban con el
dolor ajeno. ¡Y todos los habitantes se conocían! El carabinero del pueblo con
el vecino de más allá, todos convivían y compartían. Pero eso es lo increíble,
ya que cuando aparecieron las primeras garras de inhumanidad gestadas en la dictadura militar, los vencedores abusaron de su poder y de sus armas y
arremetieron con todos y contra todos, olvidando el sabor y aroma del suelo
campesino. Un suelo que jamás hizo daño a nadie y que nunca más, después del manto negro de la muerte, volvió a ser lo mismo, porque la sangre que corrió nose detendrá hasta el día en que la justicia llegue para los campesinos que dejaron sus ojotas junto a sus huesos como testigos de un crimen que hasta hoy perdura.

Para Alejandro Bustos, el “colorín”, único sobreviviente de la matanza de Paine, los recuerdos son permanentes, por eso quiere justicia y rememora que tras el golpe de Estado algunos vecinos y conocidos cambiaron su
forma de ser y se convirtieron en asesinos, en mercenarios: “A esa altura yo
les gritaba que no sabía nada de nada y que no tenía tampoco armas, pero entróuno más grande y me levantó del pelo, "desde cuándo erís rojo" me
preguntó al oído, y yo le respondí que siempre había tenido el pelo rojo.
"No te hagai el estúpido", gritó indignado, "los rojos son los comunistas, güevón. A partir de ahí comienzan otra sarta de palos. Meta palos conmigo en la espalda y la cabeza, alcancé a reconocer entre los que me pegaban
a los carabineros Olguín, Reyes y Leiva, pero un poco después perdí el
conocimiento. Me despertaron con un balde de agua, no podía abrir los ojos, los tenía como pelotas. Me levantaron entre tres y me sentaron en una banca. "Tengo sed" les dije y mejor me hubiera quedado mudo, porque trajeron una jarra de vino y me obligaron a tragarlo. Les gritaba que no, pero me lo seguían echando hasta por las narices. Traté entonces de ponerme de pie, pero uno de ellos dijo, "a este guevón hay que amarrarlo, se está haciendo el leso". Vino otro entonces con un alambre y me amarró las manos atrás por la nuca, después me empujaron de la banca para dejarme botado en el suelo. Cuando empezó a oscurecer, sacaron unas chuicas de vino y empezaron a prender fuego para un asado. Había carabineros y civiles, casi todos camioneros.
Estaban los Carrasco, el Tito y el Toño Ruiz Tagle, el peluquero Aguilera, el
Pato Meza, Miguel González, Carlos Sánchez, el Jara, el Cristián Kast (Si!..el
mismo), Larraín, Suazo. Eran unos quince civiles y unos dieciocho carabineros,yo los veía
desde mi rincón cómo se reían y emborrachaban, pero estaba muy quieto, porque cuando se acordaban de mí, se acercaban civiles o pacos a darme de puntapiés por las costillas”.

En Paine es donde mayor represión se hizo a la población en el país. Se
ensañaron más allá de cualquiera racionalidad. Para qué hablar de lo que es la ética a la doctrina militar que dio paso a la participación en los crímenes de
civiles, empresariados del transporte y agricultores de la zona, quienes por
una razón de venganza, reconocen a dirigentes campesinos y simples personas, para cometer sus crímenes. Para realizarlos proporcionaron sus propios vehículos, armas y participaron en los pelotones de fusilamientos.

Todo un conjuntos de antecedentes que retrata de cuerpo entero los
métodos y las conductas del régimen más sanguinario que nunca haya existido en la historia de nuestro país. Todo esto, en contra de un grupo de campesinos pacíficos y desarmados, cuyo único “pecado” fue defender y reinvindicar los derechos de sus compañeros.
Todo crimen que cometió la dictadura fue horroroso. Cuál más siniestro e innecesario. Miles de personas que perdieron la vida a manos de militares que en concomitancia con civiles, algunos de la lúgubre Patria y Libertad, hirieron lo más profundo de un país: su gente, su pueblo.

servido por manuel-rodriguez 10 comentarios compártelo

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Jorge Torreblanca Ulzurrun

Jorge Torreblanca Ulzurrun dijo

¿Alguién me puede explicar por qué el criminal que degolla a una persona por motivaciones políticas merece un trato especial en términos de justicia a aquél criminal que asesina por otras razones?.

Si, necesito una explicación urgente, por que soy profesor de historia y ya saben, los profesores debemos enseñarles a nuestros alumnos sobre como vivir en democracia, el respeto por los derechos humanos del otro, claro y por cierto, esta conceptito de la igualdad ante la ley. Pero por favor no me den tan sólo teoría para poder explicar tal excepción. Quiero ejemplos, si muchos ejemplos.

Se me ocurre que acá en Chile podemos encontrar argumentos como siempre para explicar lo inexplicable. Si Chile es un país muy creativo. Se acuerdan; socialismo a la chilena, avanzar sin transar, el dictador más honesto, transar sin avanzar, justicia en la medida de lo posible, razones de estado, etc. Si estoy seguro que vamos a encontrar más de alguna razón para explicarles a nuestos jóvenes que en Chile algunos son más iguales ante la ley que otros.

9 Febrero 2008 | 02:24 AM

laurencia19

laurencia19 dijo

Buenas noches, todos los crímenes de la dictadura de Pinochet fueron horrorosos y él debió pagar al menos con cárcel sus actos deleznables, los otros militares fueron sus instrumentos con una pena secundaria, sin embargo, de algún modo están dando la cara por él...entonces el verdadero culpable se escondió... en el infierno.
Un beso.

11 Febrero 2008 | 03:01 AM

Alfredo Rosales Valtierra

Alfredo Rosales Valtierra dijo

La Historia nos ha señalado que entre los que hacen de la muerte una profesión, terminan siempre muertos, entre los muertos. El desprecio y la verguenza recae sobre ellos transformando sus vidas y las de sus familias. Es lo que nos muestra la prensa de hoy hoy al decidirse formalizar a los civiles, terratenientes de Paine, que colaboraron entusiatamente para que los militares hicieran el trabajo sucio. Hasta en la defensa de sus bienes la gente de la riqueza adopta posiciones cobardes, cuando se trata de ir contra el destino de los pueblos. Ocurrió y ocurre hoy en Arauco,y lo peor, es que seguirá ocurriendo por negligencia, desatención y falta de una pol´pitica clara en Derechos Humanos.
Seis civiles, todos latifundistas, y un militar, procesó el ministro en visita de la Corte de Apelaciones de San Miguel, por las desapariciones de 22 campesinos de Paine, registradas en 1973. Los procesados son Juan Francisco Luzoro Montenegro y Ricardo Tagle Román, inculpados como autores de homicidio calificado, mientras que por secuestro calificado el magistrado encausó a Juan Guillermo Quintanilla Jerez, al suboficial del Ejército José Vásquez Silva, a Claudio Oregón Tudela, y a Mario Tagle Román. Como cómplice de secuestro, en tanto, fue procesado Rubén González Carrasco.
Civiles que cooperaron con la maldad, con el crimen organizado en contra de campesinos inermes.

15 Febrero 2008 | 02:57 AM

Manuel Riesco

Manuel Riesco dijo

El general (r) Santelices ha renunciado a su alto cargo en razón de su participación en la cobarde masacre de prisioneros indefensos el 19 de octubre de 1973 en Antofagasta, ejecutada por la comitiva militar encabezada por Arellano Stark bajo órdenes directas de Pinochet. Ni la justicia ni nadie acusan a Santelices por lo que no hizo. Su responsabilidad precisa consistió en retirar los presos de la cárcel - sin compasión ni respeto, como sacos de papas según declaración de uno de los participantes -, llevarlos a la Quebrada El Way donde fueron masacrados, recoger los cadáveres, trasladarlos a la morgue, y encubrir el hecho a lo largo de treinta años mientras progresaba en su carrera militar.

La plena verdad, justicia y reparación, es el único camino civilizado que tiene la sociedad chilena para enfrentar los crímenes contra la humanidad cometidos durante la dictadura. Esa es la única razón de Estado que vale. Ya no pudieron hacer como que nunca existieron, como fue su pretensión a lo largo de décadas. Nadie, ninguna autoridad, ninguna iglesia, ni siquiera los familiares de las víctimas, tienen derecho de precipitarse a otorgar dispensas. Mucho menos si les brindan acomodos en beneficio político o personal. Todos los intentos al respecto han fracasado hasta el momento. Continuarán fracasando. Los pueblos dignos nunca olvidan ni perdonan.

15 Febrero 2008 | 03:27 AM

ANARKIA

ANARKIA dijo

Hace un siglo, se perpetró en el norte la matanza en la Escuela Santa María de Iquique. ¿Cuál fue la causa? ¿La posición reaccionaria y antipopular del presidente de la República, Pedro Montt, un abogado que se caracterizaba por su “carácter enérgico”, según la historia oficial? ¿Fue una decisión del ministro del Interior, Rafael Sotomayor Gaete, antiguo vecino de Iquique y conocido abogado de los intereses salitreros de Matías Granja, y a quien se atribuye haber dado la orden de abrir fuego a las 15.45 del sábado 21 de diciembre de 1907?
¿Fue el excesivo odio contra los trabajadores que sentía el general Roberto Silva Renard? Su nutrido prontuario da para pensarlo. A poco de iniciarse la guerra civil para derrocar al presidente Balmaceda, siendo miembro del estado mayor de la Guarnición de Santiago se embarcó secretamente hacia el norte y se pasó al ejército contrarrevolucionario que organizaba el militar prusiano Emilio Körner. Ambos militares traicionaron al gobierno, mientras que el ejército se mantuvo leal. Su participación en la guerra civil le valió el ascenso a coronel. En 1903 fue fiscal militar en el proceso seguido a raíz de la masacre perpetrada por el ejército contra los obreros portuarios de Valparaíso. Concluyó que los responsables de ese hecho habían sido... las víctimas. El 17 de septiembre de 1904 encabezó las tropas que masacraron a los huelguistas de la oficina salitrera Chile. Comandó a los militares que el 24 de octubre de 1905 mataron a decenas de manifestantes que en Santiago pedían la eliminación del impuesto a la carne argentina.
¿La responsabilidad de la matanza en la Escuela Santa María la tuvo el intendente Carlos Eastman, que arribó a Iquique el jueves 19 de diciembre? Recibido con júbilo por los huelguistas, lo llevaron en andas hasta la Intendencia y el sábado 21, a las 13.30 horas, firmó la orden de desalojar la Escuela Santa María.
¿La causa de los hechos sangrientos fue la fuerte presión de los agentes del imperialismo británico y de los patrones salitreros de esa misma nacionalidad?
Todos estos personajes tuvieron que ver, y bastante, con los luctuosos acontecimientos de 1907. Pero...

1 Marzo 2008 | 03:34 AM

Jose Dominguez Dominguez

Jose Dominguez Dominguez dijo

Amigos,

Leo historias narradas por unos y otros, distantes en el tiempo y el espacio y todas ellas con un nexo común: la barbarie de los militares actuando contra obreros y campesinos.

En el fondo siempre es lo mismo. Una lucha de clases en la que los poderosos, ya sean terratenientes o empresarios activan ese supuesto "patriotismo y honor" militar para masacrar a los obreros o a los humildes y continuar explotándolos.

La justicia no llega nunca, ni tarde ni pronto. ¿Qué justicia devolverá vidas, daños y haciendas a los que padecieron la opresión...?

Jorge nos pregunta por qué un crímen político debe tener diferente castigo que uno común, ser más penado.

Bien, a mi modesto entender el crímen político es la mayor aberración ya que se ejerce sobre el intelecto de la persona, se coarta la libertad de pensamiento y de expresión, sobre aquello que nos hace humanos.

No resulta lo mismo el que yo acuchille a una persona en una pelea o para robarle, que hacerlo porque sus ideas políticas son opuestas a las mias.

Un abrazo.

1 Marzo 2008 | 04:30 AM

Antonio Gil

Antonio Gil dijo

SE ACABO LA HISTORIA Y QUE POH!

Nadie los busca. Nadie los acusa directamente de nada. Fueron otros los que se mancharon las manos con sangre. Los que hicieron las tareas feas. Los que se van a Punta Peuco, mansamente, mientras sus ex jefes civiles toman el sol de Zapallar o eligen el color de un Audi.

Se acabaron los días de impunidad para estos agentes menores del Estado policial que gobernó este país durante 17 años. Hoy son hombres vencidos, viejos, derrotados, abandonados por completo a su suerte. El caso más amargo que conocemos es el del suboficial mayor (R) José Remigio Ríos San Martín, quien hoy barbado, sucio, incoherente, sobrevive e intenta purgar sus culpas durmiendo cada noche vestido, sentado en una silla, al interior de una mísera librería de viejo que posee en el sector de Independencia.

Ríos San Martín fue una pieza clave en el esclarecimiento de la muerte de Carmelo Soria, a pesar de los esfuerzos realizados en 1993 por agentes del Batallón de Inteligencia del Ejército (BIE) para que cambiara la declaración que había prestado ante Investigaciones.

Casos patéticos que contrastan con la vida regalada que llevan los ideólogos e instigadores intelectuales de esos hechos horrendos. Ex ministros que participan de varios directorios de empresas, hombres de total confianza de la dictadura que son nombrados rectores de universidades privadas, instigadores directos que hoy se sientan en el Congreso Nacional como si aquí nada hubiera pasado. Para ellos no hay barbas descuidadas ni escondrijos. Ellos entran y salen de sus casas con tranquilidad. Dan conferencias. Opinan en diarios y revistas. Nadie los busca. Nadie los acusa directamente de nada. Fueron otros los que se mancharon las manos con sangre. Los que hicieron las tareas feas. Los que se van a Punta Peuco, mansamente, mientras sus ex jefes civiles toman el sol de Zapallar o eligen el color de un Audi. Aquellos inocentes que nos diseñaron con lujo de detalles esa negra noche de espanto.

No estamos aquí defendiendo a nadie, pero sentimos una vaga, ligera e inevitable sensación de lástima por los barbudos y desaseados prófugos. Y también un discreto sentimiento de malestar ante tanto señorón que sacó las castañas con la mano del gato y que hoy, oliendo a "duty free", se codea en cócteles y recepciones con la olvidadiza socialité chilena, con desmemoriados actores, escritores y empresarios que nunca se enteraron de nada, mientras Ríos San Martín intenta conciliar el sueño y olvidar, si es posible, entre destartalados textos esotéricos y libros de Jorge Inostroza. Al caer Quiroz afirmó: "Estoy desarmado, se acabó la historia".

Antonio Gil

1 Marzo 2008 | 05:32 PM

TITITO

TITITO dijo

El general Hugo Salas Wenzel, y otros ex uniformados, se convierte en paradigmático de la degradación a que fueron arrastrados muchos militares chilenos seguidores de la doctrina de Seguridad Nacional, entrenados por el Pentágono. El fenómeno fue especialmente agudo entre los oficiales que sirvieron en los organismos de seguridad. Se involucraron en asesinatos, torturas, violaciones y otros ilícitos. Muchos se corrompieron se hicieron muy ricos, como el propio comandante en jefe del ejército. Salas Wenzel, por ejemplo, intentó vender de manera fraudulenta el inmueble de Villa Grimaldi a una inmobiliaria controlada por parientes suyos: fue condenado por “negociación incompatible”.

El ex director de la CNI tenía, como otros oficiales, notables antecedentes profesionales, pero en la represión se fue maleando mientras disfrutaba de poder, tal como ocurrió con sus antecesores Manuel Contreras, Odlanier Mena y Humberto Gordon. Salas Wenzel trabajó con Alvaro Corbalán y Krantz Bauer, militares involucrados en asesinatos y atrocidades que todavía tienen procesos pendientes.

Pero; Hugo Salas Wenzel, ex director de la CNI, la Corte Suprema lo condenó a presidio perpetuo...
Sinverguenza y...traidor.

8 Marzo 2008 | 02:25 AM

Wilson Tapia Villalobos

Wilson Tapia Villalobos dijo

¿Usted se acuerda del caso Spiniak? Sí, aquel que causó conmoción, ya que aparentemente tenía entre sus implicados a destacadas figuras de la política chilena y, se sospechaba, también del mundo de los negocios. Claudio Spiniak, un connotado y exitoso empresario, finalmente fue condenado por estupro reiterado y producción de material pornográfico. Pero para llegar a esta pena, hubo una espectacular mise en scène . Por primera vez en mucho tiempo, El Mercurio le dio dos páginas a una entrevista exclusiva con un delincuente en su cuerpo de Reportajes. En ellas, Spiniak dijo básicamente dos cosas. Que en sus orgías no participaba nadie más que él, lo que las transformaba en una especie de onanismo social. Y que era un hombre enfermo. Así, dejó tranquilo a quienes podían estar implicados y dio a conocer el argumento central de su defensa.

Más recientemente se produjo otro caso sonado. Gerardo Rocha, pechoño fundador y propietario de más del 65% de la Universidad Santo Tomás, se vio involucrado en un crimen como responsable directo. Después de algunos días de revuelo, El Mercurio publicó un extenso y enjundioso reportaje sobre la celopatía. Una enfermedad muy grave y hasta ese momento prácticamente desconocida. Quienes la padecen carecen de voluntad para evitar cometer las atrocidades a que pueden llevar los celos. Gerardo Rocha encuadra de manera perfecta en la descripción de un celópata.

Días más tarde, El Mercurio comenzó a ventilar los trapos sucios de la víctima de Rocha, Jaime Fernando Oliva Robles, un viejo martillero avecindado en el balneario de El Quisco. Resultó ser un gestor que vendía sus servicios para lograr fallos favorables en los tribunales de Justicia. Incluso, en crónicas sucesivas se mencionó a algunos ministros de la Judicatura. Varios avalaron la escasa calidad moral de Oliva. En síntesis, Gerardo Rocha es un enfermo que había actuado seguramente sin capacidad para discernir. Oliva, en cambio, un ser despreciable cuya desaparición no debía preocupar demasiado. Que el sistema judicial chileno sea o no una bazofia, es harina de otro costal. No se trataba de eso.
Estos dos casos tienen un curioso nexo. No sólo la preocupación mercurial. El defensor de Rocha y Spiniak es el mismo exitoso abogado criminalista: Luis Hermosilla. Hombre de tránsito ideológico azaroso, Hermosilla es hoy personaje de confianza de la ultra derecha chilena. No sólo de la derecha política, donde parece ser muy cercano a la Unión Demócrata Independiente (UDI) y al Opus Dei, sino también de la derecha económica. Tanto como para sensibilizar con su trabajo la acrisolada moral empresarial que guía las acciones del diario de la familia Edwards.

En ambos casos, el abogado ha montado su defensa mediáticamente. En el primero, trató de conmover a la opinión pública ante un enfermo (Sipniak) y de poner a su favor al stablishment. En el otro, siguió el mismo camino de la enfermedad insuperable. Pero además inauguró otra vertiente. Le RESTO credibilidad a la víctima, para JUSTIFICAR, de algún modo, el proceder del victimario.
Adicionalmente, también hay mensajes para los jueces. Sin decírselo, les dice que tienen un patio trasero en el que se puede encontrar mucha basura. Brillante montaje que, desgraciadamente, tiene como meta transformar los gatos en liebres.

No se vaya a creer que esto es sólo exclusividad de los chilenos. Las maniobras mediáticas están a la orden del día. Una reciente en suelo extranjero: las bombas colombianas sobre el campamento de las FARC en territorio ecuatoriano exhibieron tecnología hasta ahora desconocida. Destruyeron cuerpos, armas y flora, pero no tocaron los computadores de los guerrilleros. Especialmente los de Raúl Reyes, que en plena selva andaba con varios al hombro. Y allí estaban datos de las platas que le había dado el presidente venezolano Hugo Chávez; las minucias de los acuerdos con el gobierno ecuatoriano de Rafael Correa. Todo con una cantidad impresionante de detalles. Tantos, que llegaban hasta a vincular a Chávez y las FARC con integristas islámicos capitaneados por el presidente iraní Mahmud Ahmadinejad. Estando detrás del gobierno colombiano de Alvaro Uribe la administración de George Bush, uno no puede dejar de recordar las armas de destrucción masiva que poseía el Irak de Sadam Hussein.

Hay brujos, Garay.
Y MENTIROSOS QUE CON TAL DE GANAR,PROSTITUYEN A SU ABUELA!

12 Marzo 2008 | 09:53 PM

Kaz

Kaz dijo

Vivimos en un mundo donde solo el mas fuerte abusa de el mas debil, es una ley natural.

Lamentablemente Mi Pueblo (Aparicion de Paine) y mi comuna (Paine), esta manchada con tanta sangre que cada vez que salgo de mi casa hay olor a podrido y es por que ha muerto tanta gente y no se ha juzgado a ninguno..

La historia acabo, solo quedan resentidos perros que ladran pero no quieren morder y son tan cobardes como los cobardes que cometieron crimenes si queremos justicia hay que unirnos y marchar no llorar.

12 Mayo 2009 | 05:10 AM

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