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La Coctelera

JUSTICIA SÍ, CORRUPCIÓN NO!!!!!

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13 Enero 2008

NULIDADES FRAUDULENTAS-ELOGIO DEL CONCUBINATO

BISAGRA ACEITADA DIJO,
18/11/2004 15:25:51

NULIDADES FRAUDULENTAS NO ERAN TAN MALAS

Eso era, claro, pura teoría, ya que se utilizaba ampliamente el perjurio, es decir de jurar en falso ante un tribunal, para conseguir, siempre que hubiese mutuo acuerdo, lo que se prestaba para chantajes, que el contrato matrimonial fuese declarado nulo.
Finalizado trámite, molesto pero breve, ya que podía durar apenas tres meses, las partes retornaban a la soltería, como si nunca hubiesen conocido a la otra persona. Los hijos engendrados durante ese matrimonio que supuestamente nunca había existido no quedaban en un limbo, sino eran reconocidos en forma automática como legítimos. Difícil imaginar una fórmula más ingeniosa.
La inexistencia de una ley de divorcio resultó incapaz, entonces, de detener la oleada de las rupturas matrimoniales, al punto de que a comienzos del siglo XXI en Chile la significación de tales quiebres se asemejaba ya a la detectada en los países donde uno puede casarse y descasarse hasta por correspondencia.
Dicho estado de cosas suscitó las iras de los talibanes de la moralidad, que consideraban escandaloso que hubiese que jurar en falso para anular un matrimonio, en circunstancias de que en la vida cotidiana y en nuestra relación con la gente, esto es la sociedad, nos llevamos echando mentiras, más o menos piadosas, puesto que en caso contrario terminaríamos todos agarrándonos a charchazos o, cuando menos, a garabatos.
Imposible decirle al jefe que sus chistes son fétidos de fomes, ni reconocerle al juez que ese día que nos sorprendieron circulando a 90 kilómetros por hora por la Avda. España de Valparaíso no fue una excepción, sino que lo que hacemos a diario cuando no hay pacos a la vista. Y si todos fuésemos impecables al efectuar nuestra declaración de impuestos, la recaudación tributaria aumentaría 50% y no habría necesidad de recurrir a gravámenes adicionales para financiar el Plan Auge.
En ausencia de una dosis saludable de hipocresía, habría que decirle al amigo con el que nos topamos en la calle, que luce cada vez más cadavérico y que el cáncer se lo llevará antes de tres meses; recomendar a esa tía que duplique sus idas al gimnasio ya que en caso contrario no bajará de los 80 kilos para la próxima temporada de piscinas, y manifestarle al gerente de la empresa que sus subordinados no atinan a comprender por qué el directorio no lo echa a patadas por inepto.
"La hipocresía es el tributo que el vicio paga a la virtud" sentenciaba Oscar Wilde, a quien muchos fundamentalistas no han oído nombrar, ya que en general tales especímenes son bastante incultos. La búsqueda de la coherencia absoluta, de la transparencia absoluta, de la integridad inmaculada desemboca a menudo en experiencias autoritarias... o en el ridículo más absoluto.
Así que, más allá del discurso de feministas bigotudas y de políticos que se las dan de modernos y tolerantes, había poderosas razones para mantener la farsa de las nulidades, con un matrimonio civil que era para toda la vida, pero con subterfugios para los casos, cada vez más numerosos, de fracasos.
De otro lado, imposible, por muy laico que uno sea, no encontrar alguna razón a la Iglesia Católica cuando predica que la destrucción de la familia es caldo de cultivo para la delincuencia, la pobreza, la drogadicción y una serie de males sociales.
La evidencia empírica es abrumadora en cuanto a que la sociedad le conviene, es decir le sale más barato en todos los aspectos, fortalecer la familia, que debilitarla.
Si el matrimonio se convierte en desechable, por cierto que se erosiona la voluntad de los contrayentes para encarar los inevitables problemas de la convivencia cotidiana. Convertir el matrimonio indisoluble en un contrato más fácilmente desechable que el que un patrón tiene con su empleada doméstica no es la señal más adecuada para mostrar la importancia que para la sociedad tiene la estabilidad de la familia.
Así que, a lo mejor, pese a que la gente lo quería, el divorcio no es la panacea y, probablemente, era mejor el sistema de las nulidades porque dejaba abierta una puerta de escape a los fracasados, al tiempo que entregaba una señal inequívoca acerca de la importancia del matrimonio estable para la sociedad.
Pero decir eso sonaba políticamente incorrecto.

ELOGIO DEL CONCUBINATO
A la vista de la crisis generalizada de la institución matrimonial, un elevado porcentaje de jóvenes han optado por vivir así no más, vale decir en concubinato. Para qué casarse si, en caso de un fracaso, habrá que perder tiempo o plata en trámites para conseguir el divorcio o la nulidad. Mejor estar juntos hasta que el amor dure y no involucrarse con el aparato estatal para darle cuenta de con quien nos acostamos, tenemos sexo o dormimos.
Argumentarán algunos que es preciso ofrecer a quienes fracasaron en el matrimonio una nueva oportunidad para establecer una familia. Bueno, si ese hombre casado se va a vivir con una mujer soltera y tienen hijos, forman de hecho un hogar, y la descendencia califica ahora de legítima, tras la reforma, a comienzos de este siglo, que abolió la categoría de los hijos ilegítimos.
Lo mismo vale para la mujer casada legalmente que se arrejunta con un soltero y, por cierto, para una pareja de célibes, es decir de personas que nunca se han casado antes.
¿Dónde está el problema? ¿En la ausencia de una libreta con timbres y estampillas? ¿Qué seguridad otorga ese instrumento, en circunstancias de que ahora el matrimonio civil se ha convertido en desechable, bastando únicamente la voluntad de una de las partes para liquidarlo?
No sólo los jóvenes muestran creciente desapego por la institución matrimonial. También aquellos que han sufrido fracasos y que viven ahora con una nueva pareja. A lo mejor la nueva ley les facilitará las cosas, aunque está por verse cuán enorme será la carga económica que las esposas impondrán a quienes pretendan transformarlas en ex, para lo cual se aprovecharán de las normas aprobadas por parlamentarios calzonudos que conside
ran que ellas, las pobrecitas, son siempre la parte débil, digna de especial protección. Pero aun suponiendo que muchos varones logran liquidar el yugo, lo más probable que no tengan ni la menor intención de reincidir, actitud que puede ser también la de numerosas mujeres inteligentes y liberadas, esas que no andan desesperadas por casarse.
Pueden esas personas sentirse razonablemente contentas con su nueva pareja, pero tienen la sospecha de que el hecho mismo de matrimoniarse desencadena efectos desfavorables sobre la relación, la que se rutiniza y pierde el encanto de saber que si estamos y seguimos juntos, no es por un papel, sino porque cada uno lo quiere.
Por consiguiente, lo mejor que puede hacer una pareja de ciudadanos conscientes de su dignidad y que no tienen alguna tranca que les obligue a conseguir el reconocimiento de una burocracia inepta, cuando no corrupta, es ignorar el matrimonio civil e instalarse a vivir sin ataduras legales.
Horror, ya hay indicios de que algunos politiqueros pretenden inmiscuirse en las uniones libres, a fin de imponerles reglas, certificados y tributos. La causa de fondo es que no quieran que los ciudadanos sean libres y puedan respirar siquiera, y menos tener sexo, sin pedirle permiso al Estado o registrarse ante algún burócrata.

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5 comentarios · Escribe aquí tu comentario

laurencia19

laurencia19 dijo

Hola, la hipocresía reina en ciertos grupos que se dicen llamar "conservadores".
Cariños.

13 Enero 2008 | 09:44 PM

Ricardo Viteri Prado

Ricardo Viteri Prado dijo

Al cumplirse un nuevo aniversario de la aprobación de la ley de divorcio por el Congreso, nuestro anhelo es que la normativa regrese a esa institución, se revise y perfeccione. Si no se simplifican los procedimientos para divorciarse la normativa es simplemente “letra muerta” para muchos y su principal aporte probablemente será el de contribuir a aumentar los índices de separados de hecho, convivientes e hijos nacidos fuera del matrimonio.

Reconocemos que el divorcio de mutuo acuerdo es un proceso más honesto, expedito y económico que la llamada “nulidad fraudulenta”, pero la gran mayoría de los separados necesita un divorcio unilateral y en esta ley el carácter “unilateral” es casi cuento de hadas.
En la práctica, el demandante depende del cónyuge demandado para divorciarse. La causa queda entrampada si no es posible notificar al cónyuge desaparecido por años o al que cambia deliberadamente de domicilio o al que vive en el extranjero. Una vez más se repite la misma problemática de miles de mujeres que intentan demandar a los maridos que no cumplen con sus obligaciones de proporcionar alimentos a sus hijos.
Los menores siguen sin ese vital sustento y los separados siguen separados.
Una solución, entre otras, es que se permita al juez, al concluir sin éxito sus gestiones para ubicar al demandado, que declare la presunción de desinterés del demandado en su matrimonio si se comprueba que éste abandonó el hogar común en forma continua por un plazo similar al exigido para el divorcio unilateral.
Por otro lado los diversos procedimientos para dejar constancia del cese de convivencia no se ajustan a la idiosincrasia de los chilenos. Una constancia en cualquier unidad de Carabineros de Chile simplificaría los engorrosos procedimientos señalados en la ley.
También falta establecer un sistema de cálculo que le permita al juez traducir a valores o pesos los criterios que define la ley para asignar la compensación económica al cónyuge más débil. No consideramos razonable ni apropiado que un monto compensatorio tan importante quede a criterio del juez o al tincómetro o a la negociación que efectúen los abogados de ambas partes.
La ley debiera permitir efectuar la audiencia de conciliación vía viodeoconferencia para casos calificados, como el de divorcios de mutuo acuerdo en que uno de los cónyuges vive en el exterior. Nuestro argumento es que, si un juez autorizó visitas de un padre a un hijo vía web-cam y la misma iglesia inventó un “párroco en línea”, la justicia también podría seguir modernizándose e implementar su propio “juez on-line” para audiencias que lo requieran.
Agradecemos el esfuerzo que realizó el gobierno y los legisladores por aprobar esta ley, pero nuestro sentir es que siguen en deuda con los separados.

16 Enero 2008 | 04:44 AM

Alejandro Cuturrufu

Alejandro Cuturrufu dijo

"La actual pareja" de fulano o zutana

Se pone de moda una expresión que refleja el carácter desechable de las relaciones seximentales de deportistas, políticos y faranduleros

SE ESTA HACIENDO habitual que los medios de comunicación aludan a "la actual pareja", esa es la expresión que utilizan, para referirse al compañero o la compañera seximental de los personajes de la farándula o de la política (en realidad la línea divisoria entre ambas se hace cada día más tenue).

Puede que la mentada expresión refleje adecuadamente la extraordinaria fragilidad que se observa en las relaciones entre el hombre y la mujer, aunque también, no nos pongamos puritanos, podría ser entre dos personas del mismo sexo. Sin embargo, considero que hay algo despectivo en eso de “su actual pareja”, pues sugiere que se trata de una relación que podría durar menos que una mariposa o que una flor.

¿Cuál es el significado de “actual?” Pues, la del momento. O sea, por ejemplo, la personera que , entre hipos y sollozos, renuncia a un puesto gubernamental porque fue sorprendida queriendo dársela de émula de Aristóteles o Platón, está ahora relacionada con un periodista, pero la próxima semana su acompañante seximental podría ser otro. ¿Tan volubles son estos personajes públicos, que el redactor de la nota televisiva o la prensa escrita se ve obligado a hablar no de la pareja, sino de la actual pareja? Parecería una prevención desmesurada. Uno comprende bien, así, por qué muchos de estos personajes hacen alarde de su adhesión al divorcio, como lo ha señalado la Presidente Bachelet, ignorando al parecer que en general esta situación representa una catástrofe para la mayoría de sus protagonistas, en especial para los hijos, sin perjuicio de lo cual cabe suponer que sus relaciones seximentales duran cuando menos semanas o meses, si no años, por lo que el adjetivo aquel de “actual” parece redundante.
Ahora claro, entre quienes comparten el poder mediático hoy en día, sean ellos faranduleros o políticos o deportistas - olvidaba esta importante categoría- se percibe una enorme movilidad sentimental. Hoy puedes ver a esta figura política instalada con este señor y en tres meses más la situación puede haber cambiado radicalmente. Se dan así situaciones sorprendentes. Una funcionaria que se ha visto forzada a renunciar de un cargo de rango de SUBSECRETARIA es reemplazada por quien hace poco fuera su pareja sentimental.

En realidad, es difícil sustraerse a un análisis tan entretenido que suena a farandulero. En efecto, en el caso de la personera que nos referimos, la sucesión fue confiada a un señor que tiene –claro- un título académico fuera de toda sospecha, nada menos que un doctorado en sociología en una exigente universidad germana. Este personero, que es uno de los piérdeteuna de la Concertación, ha sabido relacionarse con ese ambiente, mérito que no cabe desconocerle. Estuvo casado con una dama que llegó a ser Ministro de Educación hacia finales del gobierno de Lagos. Durante parte de su período como alcalde, de una comuna capitalin mantuvo una relación seximental con la mujer a la cual terminó sucediendo en el cargo. En fin, este es un embrollo en el que se mezclan las relaciones humanas con el paso por sucesivos cargos de alto nivel en los gobiernos concertacionistas.

De todas maneras y pese a que hay mucha cuerda para el trompo, ya que este personaje y la dama que hubo de renunciar pueden seguir protagonizando nuevos episodios sentimentales mientras van cambiando de silla en el aparataje del Gobierno, esto de la “actual pareja” me sigue resultando chocante.

Puede que haya bastante desaprensión en lo tocante a formar y liquidar relaciones, y que eso esté asociado de manera estrecha a lo que se entiende por progresismo; es decir, mientras más progresista es la persona, mayor cantidad de parejas, y más necesario entonces sería incorporar el adjetivo “ actual” cuando algún periodista alude a su relación seximental. Quienes no son en absoluto progresistas tendrían su pareja o mejor dicho su matrimonio para toda la vida; seamos comprensivos, podrían divorciarse máximo un par de veces y lo harían con dolor de su corazón, y tras una crisis personal de proporciones. Los extremadamente progresistas, aquellos que dictan lecciones y se las dan de modernos, poseerían, por el contrario, un registro largo de parejas sucesivas.

15 Febrero 2008 | 03:41 AM

TITITO

TITITO dijo

Esposas (o concubinas) al mejor postor

Muchas mujeres, acaso la mayoría, utilizan sus atributos físicos para atrapar al hombre que mejor les pague por casarse o convivir con él. Las prostitutas son más derechas para sus cosas.
POR EJEMPLO...:
CUANDO EN 1994 la ex "conejita" de Playboy, Anna Nicole Smith, por entonces de 26 años, se casó con un tipo de 89, hubo algunos peladores que aseguraron que lo hacía por interés. Porque su cónyuge no era un viejito que recibiera una pensión del INP, sino que un magnate petrolero norteamericano forrado en dólares, un tal Howard Marshall. La muchacha repitió ante quien quisiera escucharla que ella actuaba movida sólo por sus sentimientos, asegurando que lo empezó a amar desde el momento que lo vio entre los espectadores que admiraban su frenético baile desnuda en un club nocturno de Texas.
La codicia y la falta de escrúpulos, aunque rindan frutos, no aseguran la felicidad, parece ser la lección de la vida de la mujer.
El discurso meloso que se transmite mañana, tarde y noche por los medios de comunicación intenta hacernos creer que las mujeres son unos seres angelicales, es decir que actúan movidas por sentimientos, ajenas al materialismo y a los cálculos mezquinos. Pero la realidad es muy diferente, según lo descubren, a menudo en forma traumática, numerosos varones que habían vivido engañados por el cuentecito. Muchas mujeres visualizan en el matrimonio, e incluso en cualquier relación estable, la posibilidad de sacar provecho material. Para agarrar a un hombre que les interesa, no dudan en embarazarse, pese a que en los tiempos actuales ella tiene amplio dominio sobre su fecundidad.

Lo hacen mujeres de toda la escala social. Buscan un varón que sea de mejor condición socioeconómica, es decir visualizan el matrimonio o la relación estable de pareja como un instrumento de ascenso social. "Quiero un hombre que sea más que yo" dice la asesora del hogar buenamocita, y mira en menos al obrero raso de la construcción que vive en su misma cuadra en la población, mientras le echa el ojo al carabinero, que es un mejor partido, ya que tiene un sueldo seguro. La secretaria que gana el mínimo pone sus ojos en el profesor, y así sucesivamente. Si tantas mujeres explotan al máximo su físico cuando son jóvenes es para tratar de captar la atención del macho que mejores posibilidades materiales le ofrezca. Lo máximo es no tener que trabajar por el resto de la vida, ideal que sólo unas pocas consiguen materializar, aunque después, a medida que pasan los años, viven bajo el temor que otra más joven las destrone. Por eso tantas mujeres se agarran con dientes y uñas a sus hijos, ya que ellos le permiten asegurarse pensiones de alimentos y otras granjerías.

Desde que salen con el varón la primera vez, las reglas del juego quedan claras. El la tiene que invitar, sea a comer, a bailar, y pagar todos los consumos que eso significa. Ella paga con su cuerpo, dejando que el otro la toque, manosee, besuquee o penetre. No faltan las veces en que el pobre gasta lo que no tiene en atenciones, y a última hora la mujer se echa para atrás.
Si muchas mujeres no entendieran el matrimonio o cualquier relación estable como un mero negocio, ¿cómo se entiende entonces que rara vez una de ellas, joven y de excelente situación económica, se case con un pensionado del INP?
La propia legislación vigente, machista en el real sentido de la palabra, ya que busca "proteger" a la mujer a partir del supuesto que ella es más débil, consagra esta situación al disponer que lo que el marido gana con su trabajo pertenece a los dos cónyuges; pero lo que ella gana... es de ella. Lo tuyo es nuestro, lo mío es lo mío.

Algún tiempo atrás, una revista de mujeres publicó un reportaje acerca de una agencia que se dedicaba a buscar pretendientes en Estados Unidos para chilenas que desearan casarse con un yanqui. El reportaje permitía darse cuenta de que la condición básica que planteaban estas mujeres era que los varones dispusieran de buena situación económica. Algunas estaban incluso dispuestas a aceptar a un negro, echándose al bolsillo el racismo que caracteriza a las chilenitas de medio pelo, a condición de que el potencial cónyuge fuese un tipo de fortuna que le asegurara a la "enamorada" novia un buen pasar económico por el resto de sus días.

25 Febrero 2008 | 01:50 AM

LA SUREÑITA del ÑUBLE

LA SUREÑITA del ÑUBLE dijo

ASI SON...

Manipuladoras, inteligentes, obstinadas y encantadoras, son las características de las mujeres cazadoras de hombres. Esas que siempre consiguen lo que se proponen, hacen lo que se les antoja, conquistan al hombre que quieren y jamás pierden el control en sus relaciones amorosas. Y como estas chicas abundan en la fauna chilena,las Santiaguinas, cuarentonas y pelirrojas enarbolan la bandera de las conquistadoras profesionales y dueñas de incontables armas de seducción.

13 Marzo 2008 | 01:08 AM

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