Enhorabuena, se pide a la opinión pública gritar más fuerte para que la señora Ministra de Educación, Mónica Jiménez, renuncie y se retire con la poca dignidad política que le va quedando. Que sus asesores le digan que sea más inteligente, que medite y vea que nunca estuvo hecha para un cargo de tal importancia.
Que se dé cuenta que los profesores están lejos de ser sus enemigos; por el contrario, son sus aliados a quienes hay que saber tratar como se les debe: de forma decente, con sueldos dignos, acordes a los años de estudios y sacrificios propios de la trascendental función pública que desarrollan en el crecimiento y la construcción de conocimiento de nuestra sociedad.
Que la Ministra renuncie es tarea de todos los chilenos, no sólo de los profesores. La rebelde María Música nos dio el mensaje hace unos meses, con el mítico jarrazo que dio la vuelta al mundo. Hoy, la misma Mónica Jiménez, con sus torpes actuaciones, nos da luces de que es necesario que se vaya, por el bien de la sociedad.
Primero: es apática, incompetente y ajena, muy ajena a los problemas reales que afectan a su cartera. Nadie le enseñó que la educación no es una más de las empresas del mercado, pues ni siquiera en la intención discursiva (al menos) hizo presente aquel tema. Nunca dio luces para hacer realmente educación pública. Y claro, si ella es una empresaria que también sacó sus bonos con el negocio de la educación.
Fue vergonzoso, indignante y de hasta mala clase escuchar cómo esta señora usó como verdaderos títeres a los centros de apoderados para que tomaran los micrófonos reclamando de lleno contra los profesores. Como si fuera gracioso para los pedagogos paralizar las clases y desgastarse movilizados por casi un mes. Así, la señora Ministra hizo creer que con esta movilización, los miserables profesores no hacían otra cosa más que usar como escudo a los niños de Chile para instalar sus demandas. Pero claro, jamás pronunció si esas demandas eran o no justas, como tampoco dijo que el estado está usando como escudo a los profesores para tener educación pública a bajo costo fiscal.
Es inaceptable, asquerosa y despreciable la actitud de cómo se ha manejado de parte del ejecutivo esta movilización de los maestros de Chile. Mientras el gobierno siga pensando que esto es algo personal contra la administración Bachelet, y mientras siga una Ministra tan insuficiente como la que tenemos, seguiremos teniendo profesores malos, desmotivados por los bajísimos sueldos (muy distante por cierto de los varios millones que recibe la señora Jiménez por hacer mal su trabajo en el Ministerio), tendremos malos colegios y una mala gestión en la solución de problemas.
Señora Ministra, váyase y dedíquese a sus cosas, y deje que los chilenos se puedan educar con calidad. Y entienda, al menos para que se retire con dignidad, que el paro de los profesores no es culpa de los mismos profesores, sino de vuestra incompetente gestión de estafar con el bono SAE a los cerca de 80 mil pedagogos movilizados, a quienes hoy les niega cancelar algo que es de ellos.
Por favor, no espere que las Marías Músicas se multipliquen y seamos varios los que tomemos más jarros para decirle que no la queremos como jefa de educación. Demostró ser ineficiente y poco simpática para conciliar y producir soluciones.
ALBERTO CARDEMIL, ex ministro de la dictadura, se muestra ‘espantado’ porque un profesor de Historia calificó de 'pandilla de criminales' a la Junta Militar que dio el golpe de estado el año 1973.
ALGUNOS REPRESENTANTES DEL ‘pinochetismo primitivo’ salieron a la palestra, escandalizados y temblorosos porque Roberto La Rivera, profesor de Historia en el Liceo Nº 4 de niñas, en Santiago- utilizó el mote de ‘pandilla de asesinos con uniformes’ para referirse a los cuatro militares que dieron el golpe de estado el año 1973.
DE INMEDIATO, Alberto Cardemil –actualmente diputado (RN)-, criticó la forma en que el profesor La Rivera imparte clases y solicitó sanciones. El político derechista dijo que en la prueba escrita que realizó hace unas semanas, el docente “puso sus pensamientos políticos, su desprecio por las instituciones y la tergiversación de nuestra historia”, por encima de la verdad de manera escandalosa y antojadiza.
¡¡Miren quién habla!! Ni más ni menos, el diablo vendiendo cruces…o el sujeto que predica moral con el marruecos abierto. Es de esperar que Alberto Cardemil no se haya olvidado tan tempranamente de su vergonzosa, mentirosa y servil actuación la noche del 05 de octubre de 1988, cuando demoró horas la entrega de los resultados finales del Plebiscito, pese a que los tenía oficialmente desde las 10 de la noche, y como una pálida forma de emborrachar la perdiz entregó dos resultados parciales antes de las 22 horas, con muy pocas mesas, en que ganaba el SÍ.
Eso fue complementario a la maniobra pre-golpista de Yuraszeck, Fontaine y Cereceda (actuales miembros de la UDI), quienes a las 23:00 horas habían entregado en conferencia de prensa callejera (calle París/Londres)un mañoso resultado en el cual la opción SI ganaba con el 50,3% en 1.000.000 de votos. Ese era precisamente el titular que tenía preparado el diario LA NACIÓN para su portada del día siguiente. A las 02 de la madrugada, el diario de gobierno debió destruir cincuenta mil ejemplares.
Sano y oportuno es recordar también que usted ocupaba el cargo de Subsecretario del Interior en la época de las ‘Protestas Sociales’ dirigidas y encabezadas por el Comando Nacional de Trabajadores. ¿Cuántos chilenos murieron abatidos por balas de guerra disparadas por las ‘fuerzas de orden’ que obedecían instrucciones, precisamente, de su oficina? Supongo que no habrá olvidado sus declaraciones de entonces, las que eran recogidas con rapidez por la prensa cautiva, haciendo referencias a la calidad de ‘terroristas’ que usted y el gobierno que representaba le colgaban a dirigentes sindicales como Manuel Bustos, Rodolfo Seguel, Hérnol Flores, Arturo Martínez, y muchos otros que como ellos sólo querían libertad y democracia para Chile.
¡¡Durante diecisiete años usted tildó de ‘criminales y delincuentes’ a los socialistas, a los comunistas, a los radicales, a los mapucistas, a los de la izquierda cristiana, a algunos pocos democristianos también, a muchos independientes, a los curas, a las monjas, a los estudiantes universitarios, a los sindicalistas, a los obreros, a los pobladores, e incluso a varios honestos y constitucionalistas miembros de las fuerzas armadas!!
¡¡Y a muchos de ellos, Cardemil, sus patroncitos ordenaron ASESINARLOS!! No obstante lo anterior, hoy quiere convencer al país que usted –y otros como usted- es un “demócrata” en toda la línea. ¿Puede ser demócrata quien en plena posesión de sus facultades mentales sirvió de buen grado los propósitos genocidas, traidores y corruptos de un grupo de insanos que se apropió del país por la vía armada?
Usted, Cardemil, intentó –oficialmente- otorgarle perfiles de honorabilidad al prontuario de esa pandilla de desquiciados cuando ostentaba un cargo ‘a dedo’ en el gabinete del criminal Augusto Pinochet Ugarte. Y si ahora pretende marear a los chilenos argumentando que pese a estar en directa relación gubernamental con la Junta Militar “no sabía lo que estaba ocurriendo en el país durante la tiranía pinochetista”, significa lisa y llanamente que sigue considerándonos -a los chilenos- vulgares imbéciles que nos tragamos cualquier cuento.
Por último, Albertito, si a usted en realidad los militares lo hicieron ‘huevo’e pato’ y lo usaron como preservativo para violar la credibilidad de la comunidad internacional, pague solito las penitencias de tamaño pecado y no haga esfuerzos para que el resto del país lo comparta.
¿Y ahora, usted, Cardemil, se escandaliza porque se dice la exacta verdad en una clase de Historia dictada a 35 ó 40 jovencitas de un Tercer Año Medio?…hay que ser muy cara pétrea para exigir las penas del infierno para el docente. Sin embargo, ¿qué sanciones ha solicitado para sus ‘amiguis’ de diarios como El Mercurio, en cuyas portadas alguna vez se publicaron mentiras y falacias ostensibles, voluntarias e interesadas, que en definitiva ocultaron y permitieron asesinatos, degollamientos, robos, violaciones y torturas cometidas por órdenes de aquellos ‘pandilleros’ que hoy usted quiere defender?
¿Y alguna vez emitió críticas a los mentirosos ‘ayudistas’ de la dictadura, como fueron, por ejemplo, TVN, Canal 13 dirigido en ese entonces por el cura Raúl Hasbún, Radio Agricultura, Radio Santiago, el diario La Segunda, diario La Tercera, diario La Cuarta? Típico suyo, Albertito…le encanta la ley del embudo…o hacerse el de las chacras si las cosas se le ponen peludas.
La verdad histórica le molesta al ‘corralero’ Cardemil porque no le es favorable en términos reales. ¿No hubo golpe de estado en 1973? Sí, hubo. ¿Eran militares los que lo encabezaron? Sí, eran cuatro uniformados. ¿Hubo más de tres mil asesinatos en los días y años siguientes, cometidos por los organismos dependientes de esos cuatro militares? Sí, así fue. ¿Estaban al tanto esos cuatro soldadillos de los crímenes que se cometían casi ante sus propias narices? Sí, estaban absolutamente enterados ya que en muchos casos ellos mismos dieron la orden de ejecutar algunos asesinatos.
Entonces, Cardemilito, deje la hipocresía a un lado y responda lo siguiente: ¿dónde diablos está la tan ‘grave falta’ que según su inefable criterio cometió el profesor La Rivera? Quizá, a usted le moleste el ’lenguaje’ utilizado por el docente, ya que eso de “pandilla de criminales” le remece la poca conciencia que seguramente debe restarle después de tanta sangre derramada en beneficio de intereses económicos foráneos. Pero, seamos francos; en cierta medida es usted también responsable de algunos de esos asesinatos.
¿Que no? ¿Que estoy equivocado? Usted era parte del gobierno militar…era subsecretario, luego fue ministro y vocero. ¡¡Usted era gobierno!! ¡¡Por lo tanto, fue también copartícipe de las iniquidades y alevosías que esa administración de facto (y usted con su actuación oficial y silencio cómplice) cometió impunemente!!
No creo que para refrescarle la memoria –o sacarlo de este extraño ‘alzheimer’ político en el que usted se ha encuevado- sea necesario mencionarle asuntos tan sangrientos como la ‘Operación Colombo’, ‘Operación Cóndor’, el caso Stoulman-Pessa, Tejas Verdes y ‘Mamo’ Contreras, el asesinato de Tucapel Jiménez, el asesinato de Frei Montalva, el de Orlando Letelier, el del general Prats, Villa Grimaldi, Estadio Chile, Universidad Técnica, ‘La Esmeralda’, el mercante ‘Lebu’, el caso Anfruns, la CNI en Calama, el Banco Riggs, etc.
Cardemil, usted es, como yo, un viejo curicano. Le conozco desde hace 50 años. Resulta inútil tratar de esconder o disfrazar lo que ha hecho, a lo largo de su recorrido político, en esa hermosa tierra sureña y más allá de sus fronteras provincianas. En la vida pública, Cardemilito, no sirven las historias, mentirillas y patrañas que gente de su misma clase patronal acostumbra contar en los días de rodeo, en la medialuna campesina o en los desfiles de caballos corraleros, allí donde se refugia usted en medio de algunos propietarios enriquecidos y latifundistas nostálgicos.
No pues, Cardemil, en la vida pública siempre se topará con algunos abejorros, tábanos y avispones de buena memoria que –como yo- le picotearán el trasero y el cogote cada vez que intente engañar políticamente a la opinión pública diciendo que las gallinas mean y que los zorzales tienen dientes. Esa hipocresía ‘cardemilicia’ suya, por vieja y conocida, ya no sorprende a nadie. No sirve. Sólo provoca sonrisas irónicas en muchas personas…aunque a otras causa arcadas de desprecio.
Póngase serio, Cardemilito, ya está viejo para seguir hinchando las nueces de los chilenos con las falaces y truculentas historias que hace 35 años podía contar por cadena nacional. Ser abuelo no significa ser ‘tarúpedo’...péguese la palmada Cardemilito, porque ya muy pocos le creen, y en política, definitivamente, usted está dando jugo hace rato. ¿Por qué no regresa a su fundo en Curicó, y se dedica a cepillar sus corraleros? Dicen los especialistas que esa es una magnífica terapia para combatir los efectos del alzheimer.